Para Franco Colapinto, lo sucedido el fin de semana en el Gran Premio de Azerbaiyán seguramente sea una cruz con la que cargará, pero de la que debe desprenderse rápidamente. El argentino arruinó una carrera que asomaba redituable para la escudería Alpine al calcular mal una frenada en el relanzamiento y llevarse puesto a Pierre Gasly, su compañero de equipo. El impacto múltiple, que también dejó afuera de competencia al británico y vigente campeón mundial Lando Norris, privó a la estructura francesa de sumar unidades en la pelea por el campeonato de constructores y encendió las alarmas dentro del box.
Hasta la vuelta 36, el escenario era inmejorable. El pilarense marchaba en la décima colocación y Gasly circulaba séptimo en el trazado de Bakú. Sin embargo, el ingreso del auto de seguridad compactó el pelotón y generó un desenlace fatal para sus aspiraciones. En la reanudación estiró demasiado el ingreso a la primera curva, bloqueó sus neumáticos y desató la colisión. El cero en los puntos dolió el doble porque Racing Bulls aprovechó la deserción conjunta de Alpine, metió a Arvid Lindblad en el séptimo lugar y le sacó una ventaja de 15 puntos en la tabla general de constructores.
Consciente de la gravedad del episodio, Colapinto asumió la culpa apenas se bajó de su monoplaza. “Bloqueé cuando empecé a frenar y después estuve fuera de control. Perdón al equipo y a Pierre, fue un error grande y grave. Estoy triste por la situación, venía siendo un día bastante bueno”, declaró ante la prensa internacional. Su accionar no pasó desapercibido para los comisarios de carrera.
Como el abandono le impidió cumplir el recargo inicial de diez segundos en pista, la sanción se trasladó al futuro: retrocederá cinco puestos en la grilla de salida de la próxima fecha del calendario. Esa penalidad se hará efectiva el fin de semana del 4 de octubre, cuando la máxima visite el trazado de Sepang, en Malasia, escenario que albergará de manera circunstancial el Gran Premio de Baréin, a raíz de la tensión bélica en oriente medio.
Más allá de la resolución deportiva, el verdadero problema para el argentino radica en el costo político de la maniobra. El accidente dinamitó la tranquilidad de una convivencia interna que ya arrastraba roces mediáticos y cruces en redes sociales. Flavio Briatore, hombre fuerte del equipo, no ocultó su malestar y lanzó una dura advertencia pública al calificar la maniobra como «muy pobre para un piloto de su experiencia», avisando además que se tomarán un tiempo para evaluar posibles medidas. Ahora, el desafío para Colapinto será doble: recuperar su precisión al volante y reconstruir la confianza de sus jefes trabajando a destajo desde el simulador en la base de Enstone.









