La Selección Argentina de básquetbol finalizó la primera rueda clasificatoria rumbo al Mundial de Qatar demostrando un nivel superlativo. El equipo nacional aplastó a Panamá por 96-71 como visitante, resultado que redondeó una gira ideal tras el triunfo previo ante Uruguay por 91 a 76 en Montevideo. De esta manera, el combinado albiceleste cerró el Grupo D con un récord de cinco victorias y una derrota, arrastrando además una amplia diferencia de puntos a favor de +117.
El saldo de esta doble fecha dejó muy buenas sensaciones en el cuerpo técnico, especialmente por haber recuperado el terreno perdido en la ventana anterior cuando el plantel sufrió múltiples bajas. “Estábamos con el objetivo de hacer un partido completo en ambos costados para cerrar bien. Dejamos al rival en 35 o 36 puntos por mitad, que es un propósito que nos ponemos siempre”, analizó el director técnico Pablo Prigioni. En la misma línea, el pivote Francisco Cáffaro, de gran rendimiento ante los panameños, destacó que la meta principal es defensiva y que, si logran sostenerla van a tener “muchas más chances de ganar”.
El desafío que asoma en el horizonte
A partir de agosto, Argentina afrontará la segunda fase conformando un nuevo grupo de seis equipos. El formato indica que se cruzará en partidos de ida y vuelta contra los tres mejores del Grupo B. Primero será local el 27 de agosto ante el tercero del Grupo D, en Mar del Plata. Luego será turno del plato fuerte: el lunes 31 de agosto, la Selección visitará a la poderosa Canadá, líder invicto de su zona, que cuenta con múltiples figuras de la NBA.
El otro rival de esa próxima doble fecha se definirá entre Bahamas, Puerto Rico o Jamaica, naciones que pelean por los últimos boletos. Más allá de los nombres propios, el verdadero obstáculo para el combinado argentino será el calendario impuesto por la FIBA. Si bien para los duelos de fines de agosto podrá contar con todas sus estrellas, el panorama se oscurece para las ventanas de noviembre de 2026 y febrero de 2027, fechas en las que los calendarios de las ligas internacionales dificultarán enormemente la cesión de los jugadores principales.









