Cuando a los 112 minutos Julián Álvarez recibió en el vértice del área, el aire en Kansas se hizo espeso, el clima se detuvo y como si hubiese un narrador, el delantero de Calchín siguió al pie de la letra la sugerencia: ¡pegale! Y en ese microsegundo, el atacante del Atlético de Madrid, que no venía cumpliendo un buen Mundial, dibujó con su pie derecho un golazo magistral. El arte en un instante. El tanto destrabó el partido y después Lautaro Martínez le bajó la persiana con una acción bien de nueve, para llegar al área y hacerse del rebote. Valentía y buen fútbol en el momento que el partido lo pedía para eliminar a Suiza 3-1 y avanzar a la semifinal donde espera Inglaterra.
El desarrollo del encuentro había comenzado favorable para la Selección. Apenas a los 9 minutos de la primera etapa, Lionel Messi pateó un córner desde la izquierda y Alexis Mac Allister anticipó a todos en el primer palo para desviar la pelota hacia el segundo, abriendo el marcador rápidamente. Con ese pase, el capitán argentino alcanzó el récord histórico de diez asistencias en Mundiales. Tras la apertura del marcador, Suiza dio un pase adelante y aprovechó el repliegue defensivo para empezar a inquietar a Emiliano Martínez con dos intervenciones clave frente a Breel Embolo y Dan Ndoye.
En el arranque del complemento, la Albiceleste tuvo la chance de ampliar mediante una corrida de Nahuel Molina, pero el lateral se apuró y remató desviado. De a poco, los europeos empezaron a empujar. El “Dibu” volvió a lucirse tapando un cabezazo, pero a los 21 minutos, Ndoye armó una pared rápida en el área con Ricardo Rodríguez, se desmarcó y sacó un disparo cruzado para decretar el 1 a 1. El panorama parecía complicarse, pero a los 26 minutos Embolo vio la segunda tarjeta amarilla tras la intervención del VAR y dejó a los suizos con diez futbolistas. La Scaloneta aprovechó para adelantarse y manejar el juego.
Ya en el suplementario, el banco argentino movió las piezas y mandó a la cancha a Thiago Almada en lugar de Enzo Fernández. El ex Vélez le cambió la cara a la ofensiva y hasta reventó el palo derecho de Gregor Kobel. Para la segunda mitad del alargue, entraron Nicolás Otamendi por Cristian Romero y el correntino José López por Leandro Paredes para quemar las naves. A los 111, el arquero helvético le negó el gol a Messi, pero en la jugada siguiente llegó la obra de arte de la “Araña” para quebrar la defensa suiza. Finalmente, a los 120 minutos, el “Toro” Martínez liquidó la historia.
Tal como lo vivió en las fases previas, Argentina volvió a sufrir. Era imposible no hacerlo. Al igual que en aquellos octavos de final que se jugaron en Brasil en 2014, cuando se ganó 1 a 0 con gol de Ángel Di María, hubo que batallar en el tiempo extra. Y en ese terreno, desgastante, incómodo, cuando las piernas no responden y la cabeza pierde lucidez, la jerarquía del nueve argentino metió un derechazo con destino a semifinal que obligó a Suiza a buscar el empate. Fue justo en la zona del “como sea” cuando Thiago Almada lideró una contra, falló en el mano a mano con Kobel, y Lautaro Martínez, en el rebote, sentenció la historia. El miércoles en Atlanta, será contra Inglaterra. Y ahí estará la Argentina con su carácter y juego del campeón. Será otra vez a sufrir.









