La situación en el sur provincial llegó a un punto de no retorno. La derrota del último fin de semana frente a Barracas Central fue el detonante para que la dirigencia de Estudiantes de Río Cuarto en conjunto con la Secretaría Técnica tomara una medida drástica. A través de un comunicado, la institución informó el apartamiento por tiempo indeterminado de un grupo de futbolistas, alegando que sus actitudes no se alinean con la entrega y los objetivos deportivos perseguidos.
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La noticia más impactante es la separación de Ramón “Wanchope” Ábila. El atacante, que arribó como el refuerzo de mayor jerarquía para el certamen, nunca logró hacer pie en la ciudad. Su paso por el club cordobés se resume en una alarmante falta de rodaje: disputó apenas 194 minutos distribuidos en ocho encuentros y se aleja de la consideración del cuerpo técnico sin haber convertido goles.
Una limpieza profunda en el vestuario
Sin embargo, el ex Boca no es el único afectado por esta decisión de fondo. Los directivos, en sintonía con la secretaría técnica, también separaron al arquero Renzo Bacchia; a los defensores Tomás Olmos, Nicolás Morro, Tobías Ostchega y Fernando Bersano; y al mediocampista Tobías Leiva. Todos ellos deberán presentarse a entrenar de manera diferenciada, lejos del resto de sus compañeros y bajo la supervisión de personal designado por la entidad.
A este grupo se suman Mauro Molina y Jeremías Ramponi, quienes fueron bajados directamente a la Reserva para continuar allí su actividad. El mensaje que baja desde la conducción es tajante: la paciencia se agotó ante la falta de resultados. Con 10 derrotas en 13 partidos y hundido en el fondo de la tabla de posiciones y de los promedios, el equipo necesita una reacción inmediata para no comprometer seriamente su futuro en la categoría.









