La Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció este miércoles el inicio de una investigación que tiene en la mira a la selección argentina tras su participación en la reciente Copa del Mundo. La medida responde a una serie de presuntas infracciones reglamentarias que van desde manifestaciones políticas no autorizadas luego de superar a Inglaterra en semifinales, hasta graves episodios de violencia desatados en el campo de juego una vez concluida la final frente a España en Nueva Jersey.
El foco principal del comunicado oficial recae sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) debido al despliegue de una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”. Este hecho tuvo lugar durante los festejos en el estadio de Atlanta, donde jugadores como Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez sostuvieron la tela que bajó desde las tribunas. Según el expediente, esta acción choca de frente con el artículo 13 del Código Disciplinario, el cual prohíbe explícitamente “servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva”.
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Sin embargo, las complicaciones institucionales no terminan allí. La entidad también acusa a la dirigencia de posibles incumplimientos vinculados a cánticos discriminatorios, demoras en el arranque de distintos compromisos, fallas en los operativos de seguridad y el reiterado lanzamiento de objetos por parte de los simpatizantes a lo largo del torneo. Todo esto se encuadra bajo los artículos 14, 15 y 17 del reglamento disciplinario vigente.
Individualidades bajo la lupa
Más allá de las responsabilidades generales, la investigación apunta con nombre y apellido a los incidentes físicos registrados en el césped del estadio MetLife, inmediatamente después de consumarse la derrota por 1-0 ante La Roja. Basándose en el informe del procurador de ética designado para el partido decisivo, las autoridades abrieron procesos formales contra Leandro Paredes, Nahuel Molina, Thiago Almada y el ayudante de campo Roberto Ayala, además del mediocampista rival Pablo Martín Páez Gavira, conocido popularmente como Gavi.
Las acusaciones más severas recaen sobre la figura de la agresión física. En este apartado, Paredes deberá responder por tres cargos distintos, mientras que Molina enfrenta dos imputaciones (una consumada y otra en grado de tentativa). Por su parte, el ex defensor y actual integrante del cuerpo técnico de Scaloni, Roberto Ayala, también quedó señalado con un cargo tras su altercado con Dani Olmo. En paralelo, Molina, Almada y el propio Gavi sumaron un cargo adicional por “conducta antideportiva” derivada de los mismos tumultos.
De cara al futuro inmediato, la apertura de estos expedientes funciona como un paso burocrático inicial y no constituye una sanción en sí misma. Tal como dictan las normas, tanto las federaciones como los profesionales implicados tienen ahora un plazo legal para presentar sus respectivos descargos y exponer sus defensas. Recién una vez que se analice esa documentación, el tribunal emitirá las resoluciones y los eventuales castigos correspondientes.









