River logró un triunfazo de cara al Superclásico. En su visita a Avellaneda, el conjunto de Eduardo Coudet pegó en los momentos justos, capitalizó las desatenciones de una defensa local envuelta en dudas y se llevó un triunfo inobjetable frente a Racing. El resultado le permite a los de Núñez estirar su invicto bajo la conducción del “Chacho” y afianzarse como escolta en la Zona B del Torneo Apertura con 26 unidades.
El partido en el Presidente Perón expuso el contraste de realidades. Mientras el Millonario mostró solidez y contundencia, la “Academia” profundizó su irregularidad y quedó momentáneamente afuera de los puestos de clasificación. Si bien los de Gustavo Costas intentaron asfixiar de arranque con el empuje de Santiago Solari y Adrián Martínez, chocaron contra la seguridad de Santiago Beltrán y terminaron cavando su propia fosa por desajustes defensivos.
La apertura del marcador fue una síntesis perfecta de la noche local. Pasada la media hora de juego, Marcos Rojo falló en un cierre y le dejó la pelota servida a Facundo Colidio, quien no perdonó en el mano a mano y definió con potencia.
Lejos de encontrar claridad en el complemento para revertir la historia, el dueño de casa se fue desdibujando, apostó a los pelotazos sin sentido y el panorama se oscureció definitivamente a diez del final: Rojo coronó una pésima actuación yéndose expulsado por una agresión sin pelota sobre Lucas Martínez Quarta.
Con superioridad numérica y espacios, el “Millonario” liquidó la historia en el tiempo adicionado gracias a la jerarquía de Sebastián Driussi, que resolvió de tres dedos tras capitalizar una presión alta de Juan Cruz Meza.
River destrabó un trámite chivo, impuso su jerarquía en el momento justo y encendió los motores de la mejor manera para el Superclásico.









