La ilusión de Brasil se terminó tempranamente en los octavos de final del Mundial 2026, y otro año más, se posterga el sueño brasileño de ser hexacampeón.
Luego de la eliminación de la selección brasileña, Hoy Día Córdoba dialogó con ciudadanos brasileños sobre el desempeño del equipo, las causas de la derrota y el futuro de la Canarinha.
“Creo que Brasil se achicó, lamentablemente jugó como un equipo chico. Para mí todo empezó en aquel penal que perdimos. Creo que Vinícius Jr. tendría que haber asumido la responsabilidad de patearlo, no dejar que lo ejecutara otro. Sí, el técnico decide, pero el referente era Vini Jr. Creo que eso fue lo que faltó en ese momento del partido”, afirmó el hincha brasileño Leonardo Penha.
En la misma línea, Carla Penha consideró que el equipo no mostró la actitud esperada: “Brasil fue pasivo, parece que faltó voluntad y dedicación. Tenemos que honrar la camiseta, las cinco estrellas”.
Esa falta de actitud terminó costando caro y prolongó una tendencia que persigue a Brasil desde hace años. La derrota por 2-1 ante Noruega significó una nueva eliminación frente a una selección europea, una historia que se repite desde hace seis ediciones mundialistas.
A lo largo de su historia, Brasil construyó una identidad basada en el talento, el protagonismo y el «jogo bonito», alcanzando cinco títulos mundiales y consolidándose como la selección más ganadora. Sin embargo, esa imagen parece cada vez más lejana.
“Brasil ya no es el Brasil de antes. Hace mucho tiempo que no tiene una generación realmente brillante. Hay jugadores de nivel medio, algunos buenos, pero ninguno extraordinario”, opinó Leonardo.
En ese sentido, en las últimas tres campañas mundialistas, Brasil logró superar su mala racha frente a equipos europeos: ya no solo pierde contra selecciones campeonas del mundo, sino también contra equipos que aún no han logrado consagrarse, como Bélgica, Croacia y ahora Noruega.
Además del nivel futbolístico, Leonardo también cuestionó el planteo del equipo durante el encuentro.
“Brasil llegó al torneo sin demasiada confianza. Veníamos viendo cierto crecimiento, alguna evolución, pero ayer jugó pésimo. Jugó demasiado atrás y permitió que Noruega manejara el partido. Ellos terminaron con más del doble de pases, algo muy raro incluso considerando la diferencia de jerarquía. Ahí hubo un error táctico”.
En este contexto, la selección brasileña atraviesa el período más largo de su historia sin ganar un título mundialista: de cara a 2030, cuando se jugará la próxima Copa del Mundo, podrían ser casi tres décadas sin consagraciones.
“Son 24 años sin un título, es muchísimo peso”, sostuvo Leonardo. En su análisis, remarcó que “hay buenos futbolistas, pero ninguno que realmente resuelva los partidos como lo hicieron Romário o Ronaldinho en sus épocas de campeón”.
La crisis es visible: la actual selección es la más desprestigiada pese a contar con grandes figuras que se destacan en las mejores ligas europeas. La falta de identificación por parte de los hinchas se refleja en la sensación de que el equipo actual no representan el legado de aquellas generaciones que llevaron a Brasil a ser la mejor y más respetada selección del mundo.
La última figura que personificaba a esta camada de jugadores que caracterizaban a Brasil era Neymar Jr., que anunció su retiro tras la dura derrota frente a Noruega. Y ahora, queda la pregunta: ¿Quién asumirá el rol de liderazgo y referencia en el seleccionado brasileño para dar continuidad al “jogo bonito”?
El debate por Ancelotti y la reconstrucción de la selección brasileña
Otro tema que ronda el debate es acerca de la elección de un técnico extranjero para dirigir a Brasil. La llegada de Carlo Ancelotti, considerado por muchos el mejor entrenador del mundo, simboliza también la pérdida de la esencia y rumbo del seleccionado brasileño al ser la primera vez en la historia en que la selección es dirigida por alguien que no es de Brasil. Un dato no menor es que, hasta el momento, ninguna selección ganó la Copa del Mundo siendo comandada por un técnico extranjero.
Sobre esa decisión, Gabriel Machado consideró que el presente del fútbol brasileño explica la búsqueda de un técnico del exterior. «Creo que su elección se justificó porque hoy Brasil no tiene buenos entrenadores nacionales. Un nombre interesante que apareció sobre el final fue el de Filipe Luís, ex jugador y ex técnico de Flamengo. Los demás están muy desactualizados», afirmó.
Sin embargo, también expresó reparos sobre el estilo del italiano: «Yo no habría elegido a Ancelotti porque su forma de jugar no combina con el fútbol brasileño. Que sea extranjero incomoda un poco, aunque creo que es algo normal. Dicho eso, mantenerlo en el cargo es una opción válida. Es necesario darle continuidad al trabajo«.
Luciana Penha, por su parte, sostuvo que el problema trasciende al entrenador y responde a una cuestión mucho más profunda. «Ancelotti es el mejor entrenador que Brasil podía tener y debería seguir hasta 2030, pero no tuvo tiempo suficiente por tantos cambios y la inestabilidad. Hoy las selecciones son extremadamente profesionales; no alcanza con tener cracks, hace falta trabajo colectivo, planificación y un proyecto», indicó.
Además, señaló que la crisis también tiene un fuerte componente institucional y emocional. «Brasil llega mal por la falta de proyecto, los cambios constantes en la CBF y los problemas institucionales. También pesa la presión que reciben los jugadores, con insultos y amenazas que hacen muy difícil competir. Hace falta más calma y racionalidad. No es solo el técnico: hay que trabajar todo el entorno», afirmó.
Finalmente, sintetizó su análisis con una frase contundente: «Si nos fue mal, fue porque no hicimos las cosas bien. Punto. Las selecciones que hicieron mejor su trabajo siguen en carrera«.
Daniel Hote también respaldó la continuidad del italiano, aunque distribuyó responsabilidades entre el cuerpo técnico y los futbolistas.
«Creo que tiene que continuar para cumplir un ciclo completo de una Copa del Mundo. Sabe muchísimo de fútbol y puede construir un gran equipo en estos cuatro años para que Brasil vuelva a ser competitivo y, quién sabe, pelear por el tan soñado hexa», manifestó.
Respecto de la eliminación, agregó: «La responsabilidad es de Ancelotti, porque armó el equipo y el esquema táctico, pero también de los jugadores, que no aprovecharon las oportunidades que tuvieron».
El desafío del recambio
Más allá de la frustración, los hinchas también comenzaron a mirar hacia el futuro y al inevitable recambio generacional. Para Hote, las principales esperanzas pasan por una nueva camada de futbolistas.
«Vinícius Jr., que ya fue el principal jugador de Brasil en este Mundial, Endrick y Estevão —que se lesionó y no pudo jugar— serán las nuevas caras de la selección en la próxima Copa del Mundo«, consideró.
Leonardo, en cambio, mantiene una mirada más cautelosa. «Hoy no veo un crack en Brasil. Hay buenos jugadores como Vinícius Jr., Endrick o Estevão, pero ninguno al nivel de las grandes figuras. Es una generación sin un futbolista que realmente marque la diferencia, y eso hará muy difícil romper la sequía de títulos», opinó.
La derrota también dejó otro dato histórico: es la primera vez desde Italia 1990 que Brasil queda eliminado en los octavos de final de una Copa del Mundo.
Nuevamente, el sueño se terminó demasiado temprano. La eliminación ante Noruega no es un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis estructural que atraviesa la selección brasileña. Con la continuidad de Ancelotti hasta el 2030, el verdadero desafío del seleccionado no será solo lograr que sus principales figuras se consoliden como referentes dentro de la cancha, sino recuperar la identidad perdida que alguna vez lo convirtió en la mayor selección del fútbol mundial. El hexa tendrá que esperar, pero la reconstrucción de su orgullo debe comenzar hoy mismo.

















