Matías Moroni sorprendió al hablar con total honestidad sobre el desgaste mental que genera mantenerse en la élite. En una charla con su excompañero de selección, Agustín Creevy, el actual back repasó su trayectoria y dejó frases contundentes. “Siento que estoy constantemente bajo presión; se me cae el pelo por estrés y lo peor es que me pasa en la etapa de Los Pumas, que para mí es un estrés constante”, reconoció.
A pesar de superar los 90 partidos internacionales, “Tute” admitió que jamás sintió su lugar asegurado. “Tengo la suerte de haber estado mucho tiempo en Los Pumas. Yo siento que nunca me gané la camiseta. Nunca me gané la tranquilidad que tienen algunos jugadores de decir: ‘Yo juego, esa camiseta es mía’”, remarcó. Sobre su rol, agregó: “No siento haber tenido continuidad en un mismo puesto. Por mis aptitudes, mis condiciones físicas, por mi cabeza, siempre terminé jugando o siempre encontré el lugar para jugar”.
Ese nivel de exigencia repercutió en su última etapa en Argentina, cuando quedó marginado de una convocatoria. Regresó a CUBA, su equipo de origen, para sumar rodaje, pero padeció ese ciclo. “Mi cabeza estaba en Australia y mi cuerpo estaba en Núñez a las 9 de la noche. Mi cuerpo y mi mente no querían estar ahí. A mi club lo amo, sé que me voy a retirar ahí feliz, pero yo en ese momento no quería estar ahí”, confesó.
Finalmente, planteó cómo imagina el cierre de su carrera antes de retornar a sus raíces. “El escenario ideal sería retirarme en el Mundial, del rugby profesional, de todo, y ahí sí volver a CUBA y retirarme. Si hoy el entrenador de Los Pumas me dice ‘Tute, no te tenemos en cuenta’, seguramente pegue la vuelta”, concluyó.









