Hay goles que quedan grabados para siempre en la historia de un club. Para Talleres, el de Victorio «Pipe» Ramis en Formosa es uno de ellos: una conquista que significó mucho más que una victoria y quedó asociada a una etapa clave en la recuperación deportiva e institucional de la institución.
El 27 de octubre de 2015, el Matador visitó a Sol de América por la última fecha de la fase final del torneo y consiguió el resultado que necesitaba para alcanzar el objetivo. En el estadio del conjunto formoseño, el equipo cordobés se impuso por 1 a 0 y selló su ascenso a la Primera B Nacional.
El partido avanzaba con la ilusión intacta hasta que apareció Pipe Ramis para desatar el festejo albiazul. El delantero, formado en las divisiones inferiores del Club y ligado a Talleres desde sus primeros pasos en el fútbol, convirtió el gol que quedó en la memoria de los hinchas.
Su protagonismo le dio un valor especial a aquella conquista. Detrás del festejo había una historia de formación, pertenencia y sueños cumplidos: la de un jugador que creció en el Club y tuvo la oportunidad de convertirse en protagonista de una jornada decisiva.
A 11 años de aquella tarde, el recuerdo sigue vivo entre los hinchas. En las imágenes, los relatos y las emociones de quienes acompañaron al equipo en Formosa o siguieron el partido desde Córdoba, el gol de Pipe Ramis permanece como una de esas postales que forman parte de la identidad albiazul y se transmiten de generación en generación.









