El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur cerrado hoy tras más de 20 años de negociaciones y anunciado en plena cumbre del G-20, llega a contracorriente de la ola proteccionista fomentada por Donald Trump desde hace dos años.
«El mensaje que se está dando es que en un momento de turbulencias a nivel multilateral, en un momento de tensiones geopolíticas, hay gente que apuesta por más cooperación y más apertura comercial», dijo Arancha González, directora del Centro de Comercio Internacional (CCI), una agencia conjunta de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la ONU, con sede en Ginebra.
En un momento de declive de los intercambios comerciales, «se trata de una señal fuerte, anunciar un acuerdo como este durante una cumbre del G-20 en la que Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, deben reunirse el sábado, en plena guerra comercial», explicó a la AFP una fuente europea.
Desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2017, el presidente estadounidense criticó el multilateralismo y puso en entredicho los tratados comerciales, al tiempo que impuso aranceles a las importaciones chinas, pero también a las de acero y de aluminio.
Con un G20 que no logra condenar el proteccionismo en sus declaraciones desde que Trump se lo impide, y una Organización Mundial del Comercio (OMC) que podría verse paralizada a finales de año, el anuncio del acuerdo con Mercosur durante el G20 adquiere un matiz simbólico.
«No hay que olvidar que en el G-20 hay un montón de países que han firmado el acuerdo del TTP sin Estados Unidos, entre ellos el Japón el anfitrión de la cumbre», recordó González. Canadá, que alcanzó el CETA con la UE, también está presente, recordó.









