Convertir residuos plásticos en durmientes ferroviarios, las piezas que sostienen y mantienen separados los rieles, dejó de ser un proyecto experimental para convertirse en un negocio con proyección internacional. Circularis, empresa de Monte Cristo, avanza con su primera exportación a Chile y prepara una expansión que contempla aumentar su producción y desarrollar una planta en la región de Concepción. La compañía asegura ser la única empresa argentina que fabrica este tipo de durmientes.
El proyecto combina industria y economía circular: recupera plásticos descartados y los transforma en infraestructura de larga duración. De esta manera, busca darle un nuevo uso a materiales que pueden tardar hasta 1.000 años en descomponerse y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa a los tradicionales durmientes de madera.
Circularis nació en 2013 como un emprendimiento familiar impulsado por Raúl Frola, junto con su esposa Mónica y sus hijos Franco Frola, CEO y cofundador de Circularis, y Giuliano Frola. Lo que comenzó en el garage de la familia evolucionó hacia una planta industrial que hoy emplea a unas 30 personas y procesa cerca de 140 toneladas de plástico por mes.
En ese proceso de expansión, en 2021 se incorporó Sergio Lavagna, industrial y actual socio y director de la firma, quien aportó una mirada vinculada al desarrollo de procesos. La empresa también sumó otros socios y especialistas en tecnología y actividad ferroviaria, en una apertura societaria que permitió fortalecer el proyecto de los durmientes.
“Fue un camino largo. La verdad que fuimos creciendo muchísimo de la mano de pequeños hitos”, contó Franco Frola a Hoy Día Córdoba.

Una red para recuperar residuos
El crecimiento de la firma estuvo acompañado por el desarrollo de una red de recuperación de materiales. Circularis trabaja con 60 cooperativas y otros 60 municipios, que participan en la recuperación y clasificación de los residuos antes de que lleguen a la planta.
Los materiales son separados entre plásticos rígidos, como envases de lavandina y champú, y plásticos blandos, como bolsas y envoltorios. Luego son triturados y procesados para convertirse en materia prima industrial.
El desarrollo de los durmientes tomó impulso en 2017, cuando Raúl Frola conoció en una feria internacional en Moscú distintas aplicaciones industriales del plástico reciclado. Para avanzar con la tecnología, Circularis trabajó junto con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
La investigación incluyó el uso de aceleradores lineales de la CNEA para irradiar una parte del material y mejorar sus propiedades físicas. El resultado son piezas de 24 centímetros de ancho, 20 de alto y entre 2 y 4,5 metros de largo, con un peso de entre 70 y 150 kilos.
Según la empresa, los durmientes sintéticos pueden alcanzar una vida útil de hasta 50 años, frente a los 5 a 10 años de los tradicionales de madera.

Del Belgrano Cargas a Chile
El producto ya fue incorporado al sistema ferroviario argentino. En 2023, Circularis fue seleccionada mediante una licitación internacional para abastecer al Belgrano Cargas. Ese contrato está próximo a vencer por la privatización. “Lo bueno es que al tener ya durmientes instalados en todo el país y con muy buenos resultados, quien tome las vías y haga las obras que se requieren seguramente va a tener demanda de durmientes”, señaló Frola.
Ahora, el desafío es salir al exterior. Chile es el primer mercado internacional de la compañía. Circularis se asoció allí con una firma dedicada al mantenimiento y las obras ferroviarias y comenzó a enviar material para realizar pruebas en distintos ferrocarriles.
La estrategia contempla, además, consolidar una planta en la región de Concepción. “Entendemos que es un mercado que viene impulsando una política ferroviaria muy fuerte”, explicó Frola. El siguiente destino que busca explorar es México, por sus proyectos de infraestructura e inversión ferroviaria.
La expansión no se limita al sector ferroviario. La empresa trabaja en crucetas para tendidos eléctricos, perfiles para construcción tipo “plastic frame” y postes y varillas para el agro. Todos estos desarrollos se apoyan en investigaciones con la CNEA para mejorar las propiedades mecánicas del plástico reciclado y ampliar sus usos.
Actualmente, Circularis tiene capacidad para fabricar 40.000 durmientes por año y apunta a llegar a 60.000 o 70.000 en los próximos tres años. También busca elevar el procesamiento de plástico hasta unos 230.000 kilos mensuales.
El desafío para la empresa cordobesa es convertir un residuo de muy larga permanencia ambiental en productos industriales durables y con valor agregado, y llevar ese desarrollo desde Monte Cristo hacia nuevos mercados.










