El 67% de las empresas familiares cordobesas se encuentra actualmente en manos de su segunda generación, frente a cerca del 50% en el resto del país. Así lo reveló un estudio del Instituto de Empresas Familiares de Insight 21, think tank de Universidad Siglo 21, enfocado en analizar los mecanismos de gobernanza, sucesión y sostenibilidad del entramado productivo de la provincia.
A pesar de esta madurez generacional, el informe alerta sobre el bajo nivel de formalización de los órganos de gobierno familiar. Mientras que el 72% de las empresas cordobesas afirma contar con estructuras corporativas orientadas al negocio, como directorios o consejos de administración, un 74% carece de un consejo de familia constituido formalmente. Los datos reflejan que las organizaciones tienden a priorizar la gestión estratégica y operativa por encima de la gobernanza de la propia familia.
Esa mayor formalización del negocio se destaca frente al resto del país, donde solo el 57% de las empresas familiares tiene directorio o consejo de administración, más de 14 puntos por debajo. Sin embargo, esa ventaja no se traslada al ámbito familiar: apenas el 26% de las firmas cordobesas tiene un consejo de familia, la misma proporción que en el resto del país.
“Esta mayor presencia de empresas en segunda generación marca un punto de inflexión para Córdoba. El desafío de estas organizaciones hoy es incorporar herramientas de gobernanza y profesionalizarse, porque de eso depende su continuidad a largo plazo. El paso que sigue es darle a la familia las mismas herramientas que ya tiene el negocio”, explica la Lic. Diana Tuma, Directora del Instituto de Empresas Familiares de Insight 21.
La deuda pendiente: sucesión y resolución de conflictos
La sucesión y la continuidad generacional representan los cuellos de botella para el sector. Según el relevamiento, el 39% de las organizaciones en la provincia todavía no definió cómo se hará el traspaso del gobierno de la empresa en el futuro, mientras que el 44% sí lo hizo. Esta falta de previsión eleva el riesgo de conflictos familiares y pone en juego la operatoria del negocio.
El 41% de las firmas no tiene reglas claras o recomendaciones establecidas para resolver tensiones entre familiares, mientras que el 33% sí las definió. Además, el 46% de las empresas sí cuenta con pautas reglamentadas para el acceso de los parientes a puestos de trabajo en la compañía, mientras que un 30% no las tiene: una ausencia de criterios objetivos que suele derivar en conflictos con colaboradores ajenos a la familia y afectar la percepción de mérito y equidad.
“Los acuerdos informales funcionan mientras hay confianza y pocas personas en la mesa. Pero cuando se suma una nueva generación, cambian los intereses y las expectativas, y lo que no está escrito pasa a depender de la memoria y la buena voluntad de cada uno. Ahí aparecen los conflictos que después cuesta resolver”, advierte Tuma.
Aspectos patrimoniales y formación de futuros líderes
Frente a un mercado laboral cada vez más complejo, preparar a las nuevas generaciones es clave. Sin embargo, solo el 33% de las empresas en Córdoba cuenta con un plan de implementación formal para formar a sus familiares y accionistas.
En el aspecto patrimonial, los datos muestran que solo el 35% fijó reglas claras para la compraventa de acciones, como sistemas de valuación o prioridad entre familiares. Aun así, la cifra supera al 23% del resto del país. La falta de este tipo de resguardos puede traducirse en riesgos graves, como perder el control familiar sobre la empresa o permitir que ingresen terceros no deseados al capital de la firma.
En la comparación con el resto del país, Córdoba muestra algo más de avance en dos aspectos: el 35% de las empresas cordobesas fijó reglas para la compraventa de acciones, frente al 23% del resto del país, y el 46% reglamentó el acceso de miembros de la familia a puestos de trabajo en la empresa, contra el 38%. Aun así, en ambos casos menos de la mitad de las firmas cuenta con estas pautas, lo que confirma que la institucionalización sigue siendo la gran tarea pendiente.
“Formar a las nuevas generaciones y ordenar los acuerdos patrimoniales son dos caras de una misma decisión: cuando los familiares comprenden el negocio y conocen las reglas de la propiedad, se alinean valores, se construye una visión compartida y se reduce el margen para los conflictos. Para las empresas cordobesas, que ya están en plena transición, es una inversión que no conviene postergar”, concluye Tuma.
El desafío no se limita a mejorar la gestión empresarial: también implica sentar las bases que permitan sostener los vínculos familiares con el paso del tiempo, preservar el legado de las organizaciones y potenciar el desarrollo de toda la provincia.
Este informe fue realizado por el Instituto de Empresas Familiares de Insight 21, el think tank de Universidad Siglo 21, a partir del recorte de Córdoba del relevamiento nacional Gobernanza y sostenibilidad de empresas familiares en Argentina 2025, realizado mediante encuesta telefónica. El Instituto investiga y produce conocimiento para la sustentabilidad de las pymes en Argentina desde 2007 y se consolidó en 2023 con la apertura del think tank.









