El reciente lanzamiento del vuelo directo entre Shanghai y Buenos Aires comenzó a generar impactos positivos en distintos sectores de la economía argentina, al mejorar la conectividad con China y abrir nuevas oportunidades para el comercio, el turismo y los negocios. Así lo señala un informe de la agencia Xinhua, que destaca el potencial estratégico de esta ruta aérea para fortalecer los vínculos bilaterales.
Uno de los primeros hitos fue el envío de las primeras cerezas argentinas de la temporada en el vuelo inaugural de regreso a Shanghai. El cargamento, compuesto por fruta patagónica seleccionada por la empresa Extraberries SA, marcó el inicio del uso comercial del enlace y puso de relieve su importancia para productos frescos, sensibles al tiempo y de alto valor agregado.
Desde el sector exportador, el director ejecutivo de Extraberries, Hernán De Bellis, subrayó que la conexión directa representa un cambio significativo para la competitividad del producto en el exigente mercado chino. Según explicó, las escalas múltiples y los riesgos logísticos encarecían y complejizaban la operatoria aérea, afectando la calidad final de la fruta.
“Contar con un vuelo directo nos permite preservar frescura, sabor y apariencia, atributos clave para diferenciarnos y ofrecer un mejor producto al consumidor chino”, afirmó.
Con la ruta ya en funcionamiento, la empresa proyecta nuevos esquemas de distribución hacia cadenas de retail, plataformas de comercio electrónico y clientes que demandan entregas rápidas y precisas.
Además, la mejora logística abre la posibilidad de ampliar la oferta exportable, incorporando frutas que hasta ahora no se enviaban de manera comercial a China. En ese sentido, De Bellis confirmó que ya se avanza en negociaciones para exportar arándanos en la próxima temporada.
El impacto del vuelo directo también se refleja en el turismo. Agencias y consultores especializados trabajan en la adaptación de servicios y experiencias pensadas para viajeros chinos, interesados en destinos seguros, naturaleza singular y propuestas culturales auténticas.
Celeste Toricez y Feng Ziqian, especialistas en turismo chino-argentino, señalaron que la nueva conectividad fortalece un segmento que busca alternativas a los circuitos tradicionales.
“La temporada baja del hemisferio norte es una ventaja competitiva para atraer turistas chinos de alto poder adquisitivo. La Argentina, por su lejanía y singularidad, resulta especialmente atractiva”, explicaron. A ello se suman avances en regulaciones bilaterales, visados y capacitaciones, que reducen barreras históricas y facilitan el intercambio.
Según los especialistas, enero y febrero, coincidentes con el Año Nuevo chino, son meses ideales para promover destinos como El Calafate, Ushuaia y la Patagonia, muy valorados por el mercado asiático, ya que permiten escapar del invierno del hemisferio norte.
En el plano empresarial, la conexión directa también mejora la competitividad de sectores que dependen de insumos, maquinaria y repuestos provenientes de China.
Juan Himschoot, director de la firma santafesina Sumiagro, destacó que la reducción del tiempo total de viaje, de alrededor de 40 a menos de 30 horas, aporta previsibilidad y eficiencia. “Optimiza la logística, facilita reuniones técnicas y fortalece el vínculo con proveedores estratégicos”, señaló.
De este modo, el vuelo directo Shanghai–Buenos Aires se perfila como un corredor clave que acorta distancias logísticas y culturales, estimula nuevos flujos de mercancías y viajeros, y consolida una relación bilateral con proyección de crecimiento en múltiples dimensiones.
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