El índice de precios al consumidor (IPC) de marzo, difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), marcó un 3,4% mensual y acumuló 9,4% en el primer trimestre, con una suba interanual de 32,6%. El dato implicó una aceleración respecto a febrero y encendió alertas sobre la dinámica inflacionaria.
Sin embargo, más allá del número, el dato deja señales más profundas: el avance de los servicios, la presión de alimentos —especialmente la carne— y un debate abierto sobre cómo se mide la inflación en la Argentina.
Servicios: el cambio de régimen
Uno de los elementos más relevantes del mes fue la aceleración de los servicios, que crecieron 4,2%, por encima de los bienes (3%).
El fenómeno responde a la corrección de precios relativos y a la quita de subsidios en tarifas. Entre enero y marzo, luz, gas, agua y transporte acumularon 13,4%, muy por encima del 9,4% del índice general.
Según la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, este cambio marca un giro respecto de 2025, cuando los servicios privados lideraban los aumentos. En el inicio de 2026, en cambio, los servicios públicos pasaron al frente, impulsados por ajustes tarifarios.

“El proceso le da un sesgo regresivo a la inflación, ya que estos rubros pesan más en los sectores de menores ingresos”, advirtieron desde esa área.
En la misma línea, la consultora ACM proyecta que los servicios seguirán mostrando mayor presión durante el año, impulsados por la continuidad en la reducción de subsidios.
Carne y alimentos: presión persistente
El rubro alimentos y bebidas subió 3,4%, pero con fuerte dispersión interna. La carne volvió a liderar: cortes como nalga, cuadril o paleta aumentaron entre 7% y 8% mensual, con subas interanuales superiores al 60%.
En el acumulado reciente, los números son aún más contundentes: en los últimos cinco meses, los alimentos subieron 18,5% y la carne vacuna 37%, muy por encima de la inflación general (15,3%).
En sentido contrario, frutas y verduras mostraron caídas en el segmento mayorista (hasta -12,4%), lo que ayudó a moderar el índice general.
Inflación núcleo: una señal de alerta
Otro punto que siguen de cerca las consultoras es la inflación núcleo, que se ubicó en 3,2% y volvió a superar el 3%.
La serie de los últimos meses muestra una estabilización en niveles elevados: 3,1% en febrero, 2,6% en enero y 3% en diciembre. Esto indica que las presiones de fondo no ceden con claridad.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que marzo dejó un arrastre importante por combustibles —con subas en surtidor cercanas al 23% entre puntas—, lo que podría sumar entre 0,6 y 0,7 puntos al índice de abril aun sin nuevos aumentos.
El debate por la medición
Uno de los aspectos menos visibles pero más relevantes es el metodológico. El IPC sigue calculándose con la canasta de consumo de 2004/5, cuando debería haberse actualizado con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18.
La diferencia no es menor. Según estimaciones privadas:
- La consultora Equilibra calculó que marzo habría dado 3,65%

- El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) lo ubicó cerca de 3,5%
- Otras mediciones lo estiman en torno a 3,5% con 10,1% acumulado
La nueva canasta aumentaría el peso de servicios, transporte y educación, los rubros que más subieron en los últimos meses.
Además, si esta metodología se hubiera aplicado desde fines de 2023, el nivel de precios sería 11,5% más alto acumulado, lo que refleja el impacto de la recomposición tarifaria.
Qué pasó en marzo
El dato del mes estuvo atravesado por factores puntuales pero relevantes:
- Educación subió 12,1% por estacionalidad
- Transporte se aceleró por combustibles y tarifas
- Vivienda y servicios públicos mantuvieron ajustes por quita de subsidios
- Carne volvió a presionar sobre alimentos
A esto se suma un factor externo aún parcial: el impacto de la energía por tensiones internacionales, que, según el economista Juan Carlos de Pablo, todavía no se trasladó plenamente a los precios locales.
Qué puede pasar en abril
Las primeras mediciones privadas muestran señales mixtas. Según CEPA, los precios de alimentos subieron 1% en los primeros diez días, mientras que en el mercado mayorista la carne mostró bajas (hasta -4,8% en novillo).
También se registraron caídas en frutas (-8%) y verduras (-2,2%), junto con una baja del tipo de cambio cercana al 2%.
Sin embargo, persisten presiones en regulados:
- Tarifas de agua con subas de 4%
- Prepagas en torno a 2,9%
- Telecomunicaciones cerca de 3,5%
- Transporte con aumentos promedio del 5%
Además, el congelamiento parcial de combustibles por 45 días introduce incertidumbre por el esquema de “micropricing”, que dificulta medir el impacto real.









