La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Empresarios y referentes sectoriales advirtieron sobre la caída sostenida de la actividad, el aumento de la capacidad ociosa y el impacto social que ya comienza a sentirse en distintas regiones productivas del país.
Según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector perdió casi 22 mil puestos de trabajo en los últimos dos años.
“De diez máquinas que están en la actividad metalúrgica, seis están paradas”, afirmó Elio Del Re, presidente de ADIMRA, al detallar que el uso de la capacidad instalada apenas alcanza el 40,1%.
Riesgo para las economías regionales
Desde distintos polos industriales advirtieron que la situación podría derivar en el cierre de empresas y hasta en la desaparición de localidades enteras.
“Desaparece la empresa y desaparece el pueblo”, sostuvo Graciela Accastello, presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela, quien alertó además sobre el avance de productos importados en reemplazo de fabricación nacional.
En Córdoba, Robert Maggi, representante de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de San Francisco, señaló que entre el 44% y el 45% de las industrias provinciales presentan números negativos y advirtió sobre una creciente pérdida de empleo calificado.
Críticas al crédito y a la apertura importadora
Los industriales también cuestionaron el acceso al financiamiento y la apertura comercial. Desde Entre Ríos, Sergio De Luca, titular de ADIMER, calificó como “vergonzosa” la actitud del sistema financiero hacia las PyMEs.
A su vez, Guillermo Freund, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADDIEL), reclamó una política industrial “sensata” y pidió un Estado más activo para sostener la producción nacional.
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