El presidente Javier Milei presentará este jueves por cadena nacional el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina, una iniciativa orientada a restringir el financiamiento al Tesoro Nacional. La propuesta legal ingresará este viernes al Poder Legislativo en un escenario de resistencia inflacionaria y tras las definiciones del Fondo Monetario Internacional sobre los vencimientos de deuda. La medida oficial busca redefinir las funciones de la autoridad monetaria sin avanzar hacia la clausura de la entidad planteada originalmente.
Límites a la emisión y blindaje del directorio
El plan oficial pretende revertir las modificaciones implementadas en el año 2012 e introduce condiciones más severas para el desplazamiento de la cúpula del organismo. La propuesta del Ejecutivo exigirá el aval de dos tercios de la Cámara de Diputados, además del Senado, para remover al presidente de la entidad y a su directorio. La estrategia contempla el diseño de protecciones institucionales adicionales para resguardar la estabilidad de los funcionarios.
En el aspecto estrictamente monetario, la reforma prohibirá la utilización de adelantos transitorios y limitará el giro de utilidades hacia la administración central. Los resultados contables derivados de la variación de precios de los activos integrarán una reserva no distribuible. En tanto, los recursos originados por el manejo de la cartera se transferirán al Tesoro únicamente para la cancelación de pasivos.
La iniciativa apunta además a terminar con las Letras Intransferibles del organismo. El ministro de Economía, Luis Caputo, calificó de forma interna a estos instrumentos financieros como «papelitos de colores» debido a su falta de liquidez en el mercado.
El debate técnico y los matices con el organismo internacional
La elaboración de los aspectos técnicos de la normativa estuvo a cargo del presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Sin embargo, la propuesta oficial expone diferencias respecto a los criterios manifestados por el Fondo Monetario Internacional sobre la gobernanza y la independencia real de la institución.
El exviceministro de Economía, Joaquín Cottani, analizó las divergencias entre el Gobierno nacional y los requerimientos de la entidad que conduce Kristalina Georgieva. «La reforma que el gobierno propone es que el BCRA no podrá emitir dinero sin respaldo. Y no dirá nada sobre la independencia del BCRA, mientras que lo que quiere el FMI son las dos cosas: emitir con respaldo y la independencia», evaluó el exfuncionario. Cottani consideró que el Central mantendrá la subordinación de sus variables de política monetaria ante las decisiones del Palacio de Hacienda.
La posición previa del equipo económico minimizaba la urgencia de la reforma estructural frente a otras prioridades de la negociación externa. Los funcionarios argumentaban ante el organismo que la normativa vigente no representaba una traba para la desaceleración de los precios minoristas.
Las cuentas del Central y las demandas financieras del Tesoro
La conducción de la autoridad monetaria interrumpió el uso de los anticipos directos, pero profundizó la transferencia de dividendos hacia el fisco. Durante el mes de mayo, la entidad financiera remitió utilidades por un total de $ 24,4 billones a las cuentas del sector público.
La distribución de estos recursos representó la cifra más alta registrada en los últimos cuatro años de actividad institucional. De ese monto global, $ 18,4 billones se destinaron a la recompra y anulación de letras técnicas, mientras que $ 6 billones reforzaron los depósitos gubernamentales. Las oficinas del área económica aclararon que estas partidas corresponden a ganancias obtenidas durante el ejercicio 2025 por la valorización de títulos públicos.
La presión sobre la autoridad monetaria coincide con las metas fijadas por la conducción del FMI. En su última auditoría al país, Georgieva ratificó el rumbo macroeconómico pero descartó el envío de desembolsos adicionales de dólares. La directiva externa obliga a la administración nacional a acelerar el acopio de reservas para cubrir los compromisos externos del año próximo.










La indepencia del BCRA es fundamental para tener una economía sólida, que no pueda ser alterada por otra política económica de diferente concepción.