En su primera reunión de política monetaria del año, la Reserva Federal de Estados Unidos, el banco central de ese país, decidió mantener sin cambios la tasa de interés de referencia entre 3,5% y 3,75%, en línea con lo esperado por los mercados y pese a las reiteradas presiones del presidente Donald Trump para que avance con nuevos recortes. Esta definición tiene implicancias tanto globales como específicas para la economía argentina.
La decisión fue adoptada por una amplia mayoría del Comité Federal de Mercado Abierto, que votó 10 a 2 a favor de sostener el nivel actual. Solo los gobernadores Stephen Miran y Christopher J. Waller se manifestaron a favor de reducir la tasa de forma inmediata.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, defendió la resolución, argumentando que la postura actual de la política monetaria “promueve avances tanto hacia el máximo empleo como hacia el objetivo de inflación del 2%”.
En su comunicado oficial, la Reserva Federal destacó que la actividad económica estadounidense se expande a un ritmo sólido, aunque la creación de empleo permanece moderada y la tasa de desempleo ha mostrado signos de estabilización. El organismo también reconoció que la inflación permanece algo elevada, lo que justifica mantener la política monetaria en niveles restrictivos por más tiempo.
Tensión política
La decisión se produjo en un contexto de creciente tensión entre la Reserva Federal y la Casa Blanca. Trump volvió a reclamar públicamente un recorte de tasas y mencionó posibles reemplazos para Powell al frente del organismo. En paralelo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una investigación vinculada a la remodelación de la sede del banco central.
Powell evitó responder directamente a las críticas y resaltó la autonomía de la institución, subrayando la necesidad de evaluar cuidadosamente los datos económicos antes de futuros ajustes.
Impacto para Argentina
Para Argentina, la decisión tiene efectos concretos sobre las condiciones financieras externas en varios frentes. Mantener las tasas estadounidenses elevadas por más tiempo tiende a encarecer el financiamiento externo para países emergentes, incluyendo el acceso a crédito en dólares y la emisión de deuda soberana. Además, tasas más altas en Estados Unidos suelen atraer flujos de capital hacia activos estadounidenses, lo que puede ejercer presión sobre el riesgo país argentino y limitar señales de mejora en inversiones externas.
Al mismo tiempo, la expectativa de tasas más altas por más tiempo implica un costo de fondeo global más elevado, lo que puede desacelerar la llegada de capitales hacia mercados emergentes y empresas locales que buscan financiamiento internacional. Por último, aunque una eventual baja de tasas suele debilitar el dólar y favorecer precios de commodities, la ausencia de un recorte inmediato mantiene alta la volatilidad cambiaria y condiciona la proyección de exportaciones argentinas en dólares.
Juicio YPF: El Gobierno pidió la suspensión del proceso de búsqueda de activos embargables









