El país que gane Eurovisión ya no tendrá garantizado el derecho de organizar la siguiente edición. La Unión Europea de Radiodifusión (UER) estableció una nueva regla que impedirá que el festival se realice en territorios afectados por un conflicto armado o una situación geopolítica sensible que pueda comprometer la seguridad o estabilidad del país o de una región vecina.
La organización del certamen anunció este miércoles estas y otras modificaciones, luego de la revisión anual de la última edición, celebrada en Viena el pasado mayo. Según el nuevo reglamento, la televisión del país ganador quedará automáticamente excluida de la posibilidad de ser anfitriona si se presenta alguna de esas circunstancias.
Aunque la norma no menciona casos concretos, la medida aparece en un contexto marcado por las situaciones de Israel y Ucrania. De hecho, Ucrania ganó Eurovisión en 2022, pocos meses después del inicio de la invasión rusa, y finalmente Reino Unido asumió la organización de la edición de 2023.
Además, la UER podrá solicitar una evaluación independiente de seguridad cuando lo considere necesario. A partir de ese informe, consultará al Grupo de Referencia para determinar si el país ganador puede organizar el certamen con las garantías necesarias. Si la respuesta es negativa, se buscará una sede alternativa.
La decisión también se conoce después de una edición atravesada por el debate sobre la participación israelí. Aunque Bulgaria obtuvo la victoria en 2026, Israel terminó segundo y mantuvo sus posibilidades de ganar hasta el último momento. Un triunfo habría generado una situación compleja para la organización, en medio de las críticas de distintos participantes y del boicot de España, Países Bajos, Irlanda, Islandia y Eslovenia.
Entre las nuevas disposiciones, además, todos los artistas deberán tener al menos 18 años al momento de su primer ensayo, frente a los 16 exigidos hasta ahora.
El reglamento también incorpora cambios en el uso del audio. Se permitirán pistas de acompañamiento y elementos pregrabados, aunque la voz principal deberá ser el único elemento que interprete la melodía principal y esos recursos no podrán reemplazar ni asistir de manera excesiva la interpretación vocal en vivo.
“El Festival de Eurovisión está en constante evolución y nuestra revisión anual del reglamento es una parte importante del proceso para garantizar que el certamen siga siendo justo, transparente y coherente para todos los participantes”, señaló Martin Green, director del festival, al anunciar las medidas.









