En otra vuelta del tiempo la Plaza de la Música se soltará en el son de la cumbia, tan propia e inconfundible de La Delio Valdez, tras su recorrido por los festivales más destacados del estío cordobés. Esta vez, al escenario de la gran orquesta argentina se le sumará la mística de la reconocida agrupación peruana Los Mirlos, en lo que será el único encuentro programado para ambas bandas en el país. En la previa al cruce, entrevistamos a Manuel Cibrián – guitarrista y voz de La Delio Valdez-, uno de los protagonistas y quien nos hizo saber sobre la expectativa de esta fecha, algunos trazos de su historia, sus influencias y la manera en que cada featuring se ha convertido en un diálogo musical que construye nueva música y forja la identidad de la orquesta.

“Y del fondo una cumbia saqué” (Farsantes, El Desvelo, 2025)
La frase de su último álbum resume un hecho que ocurrirá próximamente en el show de este viernes, un espectáculo que no será como cualquier otro. Como se ha adelantado, el mismo estará vestido por dos estilos de cumbia —la mística amazónica de Los Mirlos y la propuesta orquestal de La Delio Valdez—, junto al set de Sonido Parrandero y la apertura de Sol Pereyra. Como venas que bombean el corazón del país, son estas dos cumbias las que hacen bailar, las que hacen ser, las que empujan al movimiento y las que repercutirán con fuerza en la plaza, en la música y en toda Córdoba.
Pero esa frase también parece anticipar otro pulso que atraviesa el presente de la banda: esta semana, la orquesta se encontrará grabando material inédito. Según nos confió Manuel Cibrián en la charla, la banda llega a esta instancia con la efervescencia de quien estrena un ciclo. “Ayer ensayamos una canción nueva, inédita… es una sorpresa. Por ahí la grabamos con Los Mirlos”, reveló.
Esa nueva pieza, que el propio músico describe podría tener su bautismo este mismo viernes. La expectativa es total: “Si sale linda, sale en Córdoba”, deslizó, dejando abierta la posibilidad de que el público de la Plaza sea el primer testigo de lo nuevo. Y quién dice que lo nuevo, en vivo, no es también donde mejor suena.
Ritual en la Plaza
La velada se presenta como una «celebración bailable» de largo aliento dentro de la gira de presentación de El Desvelo, el último material discográfico de la orquesta que explora la pasión que arde cuando el mundo calla. En palabras de Manu, la presencia de Fernando (Sonido Parrandero) es fundamental, ya que es «muy lindo también ir a bailar y escuchar música nueva… nos trae cada noche cosas nuevas al oído, y es muy bonito poder compartir con él». Sobre Sol, anticipa que «va a ser una noche a pura música» y celebra lo especial de compartir un escenario tan lleno de energía.
Sin embargo, como se mencionó antes, lo crucial que se dará en esta celebración será el encuentro con Los Mirlos, los pioneros de la cumbia amazónica peruana con más de cinco décadas de trayectoria. Sobre este hito Manuel expresa que: aún están «muy ansiosos. Va a suceder algo que es increíble para nosotros. Hace muchos años compartimos con una banda peruana que se llama Los Mirlos. Somos muy fanáticos y nos vamos a encontrar esa noche. Creo que la gente también lo va a disfrutar un montón porque son dos propuestas de cumbia, pero al mismo tiempo son muy distintas, cada una tiene sus características y está bueno poder ver eso en una noche».
Al ser consultado sobre por qué será el único encuentro en el país, Manuel atribuye la exclusividad a una combinación de destino y logística: «Creo que es una cuestión de agenda. Se dio allá, a veces pasan cosas mágicas. Córdoba, la verdad que es un lugar que nos recibe muy bien. Tocamos más que en Buenos Aires».
Además, subirse al escenario de este espacio encierra una paradoja temporal porque la Plaza de la Música habita lo que fue la Usina Mendoza, una planta industrial de 1910 que generó la luz de la ciudad hasta que sus motores se apagaron definitivamente alrededor del año 1960. Resulta poético que, en la misma época en que la usina cerraba sus puertas, brillaban aquellas grandes orquestas colombianas de los sesenta —como la de Lucho Bermúdez— que hoy La Delio toma como bandera raíz. En aquel entonces la usina perdía su función industrial; hoy, bajo la organización de La Delio Valdez se reactiva esa energía para transformarla en el baile de cumbia.
La Delio y un poco más

Esta reactivación no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una búsqueda de un sonido propio que finalmente se forjó chocando contra su propia realidad. En palabras de Manuel Cibrián, en ese camino compartido con el clarinetista Santiago Moldovan , el punto de partida fue el intento de recuperar el sonido de las orquestas de Lucho Bermúdez, pero la impronta propia terminó desviando el rumbo hacia una mezcla más amplia y personal. Lo que terminó saliendo de esa colisión es una identidad donde la cumbia colombiana convive con la salsa, el reggae, el dub, el jazz y la música norteña de Perú y Bolivia.
Para que esa energía fluya sin interrupciones sobre el escenario, la orquesta de 15 músicos ha desarrollado una ingeniería interna basada en el cooperativismo. A diferencia de las bandas tradicionales, La Delio Valdez se organiza en comisiones, siendo la comisión artística —integrada por tres músicos— la encargada de profesionalizar el proceso creativo. Esta estructura les permite “endulzar la oreja del que nos va a ver con ritmos locales” y agrega que “es todo un desafío porque de repente tenés que ponerte a ensayar un chamamé, una cueca, qué sé yo, una salsa, cosas que no tocas”. La banda juega con otros ritmos, se sitúa en cada espacio y esto es lo que le ha permitido a La Delio nutrirse de otro estilos “yendo a los lugares, escuchando la música, intentando tocarla. Después se va dando esa mixtura en los discos por viajar tanto.”
Entonces, todo el concepto Delio Valdez está muy bien pensado. De modo que llega a completarse con una puesta en escena teatral y sensorial, donde figuras como Nacho Cano ayudan a integrar luces, pantallas, vestuario y maquillaje en una congruencia conceptual con sus discos. Según Manu, el objetivo es dar un mensaje desde todos los sentidos posibles, permitiendo que el público no solo baile, sino que habite el universo o especie de obra porque el escuchar un instrumento no es lo mismo que ver como es tocado.
La magia cordobesa
Sobre sus primeros pasos en Córdoba, Cibrián recuerda que la primera vez que visitaron la capital fue aproximadamente en 2012, cuando la banda tenía apenas tres años: “Era ir en combi, tocar y volverse, o sea, nada de ningún lujo de hotel, comidas raras”, rememora sobre aquellas noches en espacios como Belle Epoque, Capitán Blue, Club Paraguay y el Comedor Universitario.
La gira internacional
Este impulso creativo que hoy los tiene en el estudio y la inminente celebración en la Plaza de la Música son solo el preludio de un horizonte que se expande con fuerza internacional. Tras su paso por Córdoba, La Delio Valdez se prepara para un despliegue logístico que Manu Cibrián define como una verdadera “ingeniería con tanta gente y tantos instrumentos”.
A finales de junio, la orquesta iniciará una gira latinoamericana que los llevará por primera vez a Perú, además de visitar Colombia y Chile. Este viaje a suelo peruano representa un hito simbólico para una banda que nació hace casi 17 años en el fondo de un restaurante de esa misma colectividad en Villa Crespo. Para Manu, el desafío de trasladar a los 15 integrantes con sus consolas y equipos de sonido es comparable a un despliegue escénico mayor.
Inmediatamente después de su recorrido por el continente, la orquesta cruzará el océano para instalarse casi un mes en Europa, visitando nuevos destinos como Bélgica y Alemania. Más allá de la música, la gira tiene un componente pedagógico y cultural, ya que en el viejo continente suele existir una confusión sobre los ritmos regionales. Según relata el músico:
“Muchas veces vamos allá y ellos asocian Latinoamérica con la salsa. Entonces, por ahí piensan que están viendo una orquesta de salsa y hacemos mucho hincapié en mostrar el ritmo. Bueno, esto es cumbia”.
En esos escenarios europeos, la identidad de La Delio —esa mezcla de sonido colombiano, rock, jazz y ritmos andinos— se somete a la prueba de fuego frente a nuevas culturas. Allí, entre el público local que intenta seguir el compás y los inmigrantes latinoamericanos que reconocen el ritmo al primer movimiento, la orquesta reafirma su misión de “dar un mensaje desde todos los sentidos posibles”. Sea bajo el cielo de Córdoba o en un festival en Alemania, el espíritu de la cooperativa y el «espectro» de Don Delio siguen marcando el paso de una cumbia que no conoce fronteras. Las entradas para el show en Córdoba se adquieren a través de Edenentradas.ar.









