Luego de la votación del Circuito Gastronómico en Córdoba, Valdés Marisquería & Resto volvió a ser elegido como el mejor restaurante en la categoría pescados y mariscos. El reconocimiento no es nuevo: el local ya se había quedado con el primer puesto en ediciones anteriores.
En diálogo con este medio, Ana Bustos, una de las dueñas de Valdés, destacó la importancia del reconocimiento y el camino recorrido por el restaurante.
“La verdad es una alegría enorme. Es la tercera vez consecutiva que ganamos, así que es una emoción muy grande. Detrás de esto hay muchos años de trabajo, de esfuerzo, obviamente de constancia y bueno, todo un equipo que trabaja con nosotros poniendo el corazón y también nuestros clientes, que nos eligen y nos acompañan desde hace mucho tiempo”, expresó.

Una historia que nace del mar
El origen del proyecto está atravesado por una historia personal. Ana nació en Puerto Madryn y, junto a su pareja y chef Mauro Liviero, trasladó esa identidad a Córdoba.
“En lo personal, mi lugar es Puerto Madryn, es donde yo nací, es parte de quien soy y de alguna manera quise compartir eso acá en Córdoba, en esta ciudad tan hermosa que nos abrió las puertas y pudimos llegar hasta donde estamos. Es muy importante y siempre voy a estar agradecida”, explicó Bustos.
El camino hacia la identidad de marisquería, sin embargo, no fue directo. “En realidad, el restaurante no nació como una marisquería. Empezamos como un lugar más clásico con una carta variada de rabas, lomos y pizzas. Pero en una conversación con Mauro, mi pareja, surge la idea de incorporar la paella y también la posibilidad de traer mariscos desde Puerto Madryn acá a Córdoba y ofrecer algo distinto. Ahí fue donde comienza a construirse nuestra identidad. En ese momento, hace 15 años, todo era mucho más a pulmón y crecimos gracias al boca en boca.»
«Recuerdo una promoción que hicimos donde ofrecíamos paellas con dos gaseosas a un precio muy accesible. Eso nos ayudó muchísimo a que la gente nos conociera. A partir de ahí, la propuesta fue creciendo. Apareció la tabla de mar, fuimos incorporando nuevos platos y dimos enfoque cada vez más claro hacia los mariscos”, recordó.
Los platos que definen a Valdés
La propuesta se apoya en una identidad clara: mariscos, pescados y platos para compartir. Entre sus clásicos se destacan la tabla de mar, que incluye rabas, gambas al ajillo, langostinos rebozados, vieyras gratinadas, merluza rebozada y mejillones a la provenzal, y la paella de mariscos, uno de los platos más elegidos.
También forman parte de la carta opciones como ceviche, langostinos al hierro, mix de pescados y mariscos, trucha patagónica, salmón y pulpo, entre otros. Para quienes no consumen productos de mar, el menú contempla alternativas como bife de chorizo, sorrentinos, suprema de pollo o costilla banderita.
Más allá de la carta, Valdés suma propuestas que buscan ampliar la experiencia. Entre ellas, se destacan el “miércoles de amigas” con mariscos libres, el “diente libre de mariscos” los jueves y cenas maridaje con menú por pasos.
A esto se suma una amplia carta de bebidas, con variedad de vinos, cócteles y opciones sin alcohol, además de una oferta de postres que completa la experiencia.
La clave: sostener la esencia
Abrir una marisquería en una ciudad mediterránea no era lo habitual. “Lo vimos como un desafío, pero también como una oportunidad de ofrecer algo distinto”, sostuvo Bustos.
El crecimiento fue progresivo y sostenido. Según contó, la demanda fue clave: “Había gente esperando para cenar. Eso nos impulsó a abrir otra sucursal, fue un paso natural”. Hoy, el restaurante cuenta con dos sedes en la ciudad: una en barrio Alta Córdoba (Urquiza 1894) y otra en zona norte (avenida Gauss 5936).
A pesar del crecimiento, desde el restaurante remarcan que el foco sigue siendo el mismo. “No perdimos la dedicación ni los detalles. Tratamos de cuidar cómo llega cada plato a la mesa, como desde el primer día”, concluyó Bustos.
Con una propuesta consolidada y un reconocimiento sostenido, Valdés reafirma su lugar como uno de los referentes del rubro en Córdoba.











