La denuncia por la creación y circulación de imágenes falsas de alumnas generadas mediante inteligencia artificial en el Colegio Modelo de Lomas de Zamora provocó un fuerte reclamo de las familias y abrió cuestionamientos sobre la respuesta de las autoridades de la institución.
Micaela, madre de una de las adolescentes afectadas, relató que las familias descubrieron que la escuela habría tomado conocimiento de la situación aproximadamente un mes antes de informar a los padres de las víctimas. Según su testimonio, la primera comunicación habría sido con las familias de los estudiantes señalados.
“Nos enteramos que el colegio esto lo sabía hace un mes atrás y no nos comunicó a las familias de las víctimas”, sostuvo la mujer durante una entrevista televisiva.
La madre contó que, luego de conversar con su hija, se dirigió al establecimiento junto con otros padres para pedir explicaciones. Sin embargo, afirmó que inicialmente no fueron recibidos por las autoridades porque, según les indicaron, se encontraban ocupadas.
Finalmente, las familias mantuvieron una reunión con la directora y el vicedirector. De acuerdo con el relato de Micaela, desde la institución argumentaron que no contaban con herramientas suficientes para intervenir ante una situación que se había originado y difundido en espacios digitales.
Críticas a la respuesta del colegio
Uno de los principales cuestionamientos de las familias estuvo relacionado con el tiempo transcurrido entre el conocimiento del caso y la adopción de medidas. Micaela consideró que la demora favoreció la circulación del contenido y dificultó contener sus consecuencias.
También cuestionó que los alumnos señalados continuaran compartiendo el mismo espacio escolar con las adolescentes afectadas mientras avanzaban los reclamos.
Según relató, los cuatro estudiantes involucrados permanecieron en el colegio y compartieron curso con las víctimas hasta que finalmente se adoptaron medidas. En el caso de su hija, además, uno de los adolescentes señalados era una persona cercana a ella.
La situación generó un fuerte impacto entre las alumnas, que comenzaron a acompañarse mutuamente frente a lo ocurrido. La madre aseguró que las estudiantes se mostraban unidas y se apoyaban entre ellas para atravesar el episodio.
Las familias también expresaron preocupación porque el material habría circulado entre estudiantes de otros establecimientos educativos de la zona. Esta situación, según Micaela, genera dificultades incluso para pensar en un eventual cambio de colegio de las adolescentes afectadas.
Un supuesto catálogo con nombres y apellidos
En su reconstrucción de los hechos, la madre afirmó que habría existido una especie de catálogo en el que aparecían imágenes manipuladas de alumnas identificadas con sus nombres y apellidos.
También relató que el caso habría salido a la luz a partir de una disputa entre algunos de los estudiantes involucrados. Según su versión, dos de ellos se habrían enfrentado por dinero y uno habría amenazado al otro con mostrar el material ante las autoridades del colegio si no recibía un pago.
La denuncia ya fue presentada ante la Justicia, que deberá determinar cómo fueron elaboradas las imágenes, quiénes participaron en su creación y difusión y cuál fue el alcance que tuvo el contenido.
Los alumnos señalados fueron apartados de manera provisoria
Tras el reclamo de las familias y la intervención de las autoridades educativas, los cuatro estudiantes denunciados fueron sancionados provisoriamente y continuarán sus estudios desde sus respectivos domicilios, según informó Micaela.
Mientras se aguardan nuevas definiciones, las familias reclaman que se avance tanto en la investigación judicial como en las medidas destinadas a proteger a las adolescentes afectadas.
El caso también vuelve a poner en discusión los desafíos que enfrentan las instituciones educativas ante el uso de herramientas de inteligencia artificial para generar contenido falso y perjudicial sobre menores de edad, especialmente cuando ese material comienza a circular rápidamente entre estudiantes y en distintas plataformas digitales.
Para las familias, uno de los puntos centrales es evitar que la responsabilidad recaiga sobre las adolescentes. Micaela remarcó que ninguna de ellas autorizó la modificación ni la utilización de su imagen y que el foco debe estar puesto en quienes produjeron y difundieron el contenido.
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