La huelga de hambre en los sectores destinados a los presos federales del Penal de Bouwer ya afecta a 900 internos, 400 procesados y 500 condenados, de un total de 5.000, según indicaron ayer familiares y defensores oficiales. El reclamo, que comenzó a principios de semana, tiene dos puntos concretos: el hacinamiento producto de la superpoblación y el abuso de las prisiones preventivas.
Al conocerse el aumento de manifestantes, distintas organizaciones y abogados defensores de los Derechos Humanos, reiteraron que se trata de una situación repetida y sostenida a lo largo de los años. La semana pasada, con 38 grados de calor, les cortaron el agua y no podían asearse”, señaló el abogado penalista Rodrigo López Tais a Radio Nacional Córdoba. Esta situación, que parecería ser accidental, forma parte de una degradación general del alojamiento de los internos del Servicio Penitenciario, no solo en Bouwer sino en Cruz del Eje y en otros establecimientos”, indicó López Tais, quien aseveró que la situación fue denunciada por el Colegio de Abogados y el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Es una situación infrahumana. No hemos obtenido respuestas ni del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) ni del Gobierno Provincial”, aseguró en diálogo con Radio Nacional Córdoba. Más del 50% de los internos están privados de la libertad sin una sentencia firme, algo que viola de manera flagrante nuestra Constitución Nacional en su artículo 18, y la Constitución Provincial en su artículo 49”, señaló el abogado respecto del abuso de las prisiones preventivas. Es de carácter excepcional porque la regla es la libertad, basada en el derecho de presunción de inocencia que establece la ley”, finalizó. Por su parte, los familiares de los reclusos reclamaron la convocatoria a una mesa de diálogo y denunciaron que producto de la sobrepoblación se recortaron las visitas y los talleres que se dictan en el lugar.
Más allá de la situación que se vive en el lugar, fuentes penitenciarias señalaron que todo transcurre en calma y descartaban que el reclamo derivara en un motín. A pincipios de mes, más de 9.000 presos de las cárceles de Buenos Aires realizaron una masiva huelga de hambre para exigir una solución a los problemas, lo que llevó a las autoridades conformar una mesa de diálogo”.









