Fujimori denuncia fraude ante el probable triunfo de Castillo

El sindicalista de izquierda se acerca a su consagración en las elecciones de Perú

La candidata populista de derecha Keiko Fujimori (Fuerza Popular) salió a agitar ayer el fantasma de fraude en las elecciones presidenciales de Perú, ante la certidumbre del triunfo de su rival, el izquierdista Pedro Castillo (Perú Libre), que anoche mantenía una diferencia de casi 83.000 votos (0,45% del total) a su favor, con el 98% de las actas procesadas.

De acuerdo a la última carga de datos de la Oficina de Procesos Electorales (ONPE), Castillo reunía anoche el 50,24% del total de votos válidos, y Fujimori alcanzaba el 49,76%, una diferencia de apenas 82.795 sufragios. De ese total, Castillo lograba 8.549.730 votos (50,39%) de las urnas diseminadas en el país, y 48.998 sufragios (31,88%) de los peruanos radicados en el exterior. Fujimori, en tanto, cosechaba 8.418.484 sufragios (49,61%) en la elección dentro del territorio, a los que sumaba 104.699 (68,12%) procedentes del extranjero.

El dato no es baladí pues cifra la esperanza de la lideresa derechista: remontar la derrota con los votos del extranjero, que tardan más tiempo en contabilizarse. Sin embargo, fuentes del ONPE informaron que el escrutinio de las actas del extranjero ya había llegado al 70%, por lo que se achicaba la posibilidad de una remontada de Fujimori.

Tal como en 2016, cuando perdió por apenas 80.000 votos con Pedro Pablo Kuczynski, la candidata ultraderechista salió a denunciar “indicios de fraude”, sin mostrar pruebas. “Hemos notado que ha habido una estrategia de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejen la voluntad popular y me estoy refiriendo al proceso de impugnaciones de actas, donde la mayoría de estas tratan de evitar que tienen mayor votación contra Fuerza Popular, no se han contabilizado”, denunció Fujimori ante la prensa, donde aseveró que “hay una clara intención de boicotear la voluntad popular”.

Pero ni sus antecedentes, ni las misiones de observadores internacionales, la respaldan. Por un lado, la última vez que se registró un fraude electoral en Perú fue durante las presidenciales del 2.000, en las que su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, se lanzó para un tercer mandato de manera amañada. A la vez, los observadores internacionales y una ONG confirmaron la pulcritud del comicio: el jefe de la misión de la OEA le pidió incluso que esperase los resultados definitivos. “Las eventuales inconformidades, se dirimirán por las vías legales”, afirmó.

Vigilia de los militantes de Perú Libre

“Usted no cambia señora Keiko Fujimori, ni firmando la Biblia sabíamos que iba a cumplir su palabra”, sostuvo la fuerza Perú Libre en referencia al compromisos democrático de aceptar los resultados que asumió la candidata de ultraderecha. El propio Pedro Castillo rechazó las acusaciones de fraude de su rival y llamó a sus simpatizantes a defender el voto en una “vigilia histórica”.

Algunas versiones aseguraban que unos 20.000 “ronderos” (como se autodenominan los militantes campesinos) se estaban movilizando a Lima para defender los resultados. El presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Jorge Luis Salas, lamentó a su vez la actitud de Fujimori y llamó a “pensar en el país: los resultados deben ser aceptados por todos como democráticamente corresponde”.

 
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