Los incendios forestales que azotan el centro-sur de Chile sumaron en las últimas horas un grave episodio de seguridad, luego de que bomberos voluntarios fueran atacados con disparos mientras combatían el fuego en una zona rural de la región del Biobío. El hecho obligó a replegar a las brigadas y suspender momentáneamente las tareas, aunque no se registraron personas heridas.
Desde los organismos de seguridad informaron que los disparos fueron realizados por personas desconocidas y que el episodio quedó bajo investigación judicial, en un contexto marcado por la magnitud del desastre y la persistencia de focos activos.
En paralelo, la policía chilena confirmó este jueves la detención de un tercer sospechoso acusado de iniciar incendios de manera intencional en la región del Biobío. El hombre fue capturado durante la madrugada en Punta de Parra, en pleno toque de queda, luego de una alerta de vecinos.
Según informó la Policía de Investigaciones, el sospechoso fue sorprendido mientras prendía fuego el bosque y portaba un encendedor, un bastón retráctil y cocaína base. Otros dos sospechosos fueron detenidos entre lunes y miércoles en Biobío y La Araucanía, aunque uno de ellos ya fue puesto en libertad.
El ministro de Seguridad, Luis Cordero, había señalado días atrás que en algunos sectores se detectaron focos iniciados con líquidos acelerantes, tras el hallazgo de envases plásticos parcialmente quemados con restos de combustible.
“Es pura maldad, solo por hacer daño”, expresó Felicia Lara, una vecina de Punta de Parra que logró huir con lo puesto tras el avance de las llamas.
Los incendios comenzaron el sábado con múltiples focos simultáneos en Biobío, a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, y se propagaron rápidamente debido a altas temperaturas y fuertes vientos. Las llamas avanzaron sobre zonas urbanas y rurales, arrasando poblados completos.
Según cifras oficiales, el saldo asciende a 21 víctimas fatales, mientras que el número de damnificados supera las 20.000 personas. Actualmente permanecen 19 focos activos, de acuerdo con el organismo estatal de atención de desastres (Senapred).
Las zonas más afectadas incluyen las comunas de Penco, Tomé y Florida, además de sectores cercanos a Concepción. En la región de Ñuble, los incendios golpean con fuerza a Ránquil y áreas rurales aledañas. Localidades como Lirquén y Punta de Parra quedaron prácticamente devastadas.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera Riquelme, describió la situación como “la desaparición de un pueblo”, mientras continúan las tareas de remoción de escombros ante la posibilidad de hallar nuevas víctimas.
Mientras continúan las tareas de combate, asistencia y reconstrucción, la investigación avanza para determinar responsabilidades penales por el inicio de incendios que derivaron en una de las peores tragedias recientes del sur de Chile.









