La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este martes el intento del presidente Donald Trump de poner fin a la ciudadanía por nacimiento, al ratificar que los hijos de inmigrantes nacidos en territorio estadounidense siguen siendo ciudadanos desde el momento de su nacimiento, conforme a la Enmienda 14 de la Constitución, vigente desde hace más de 150 años.
El fallo representa un duro revés para una de las principales promesas de campaña de Trump y para el eje central de su política migratoria, que buscaba limitar lo que el mandatario denomina “turismo de nacimiento”. A su vez, la decisión invalida una orden ejecutiva firmada al inicio de su segundo mandato, con la que intentaba negar la ciudadanía automática a hijos de inmigrantes en situación irregular o temporal.
Según el criterio de la Corte, los niños nacidos en Estados Unidos de padres que se encuentran en el país de manera ilegal o temporal están “sujetos a la jurisdicción” estadounidense, por lo que son ciudadanos desde el nacimiento, en línea con la interpretación histórica de la cláusula de ciudadanía.
El presidente del tribunal, John Roberts, redactó la opinión mayoritaria, en un fallo adoptado por seis votos contra tres. En su escrito, sostuvo que la ciudadanía “era y sigue siendo el derecho a tener derechos y a participar libremente en la comunidad política”, y afirmó: “Mantenemos esa promesa hoy”.
En tanto, los jueces conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch votaron en contra. Thomas cuestionó la interpretación histórica de la norma y sostuvo que la Enmienda 14 ha sido utilizada para fines políticos ajenos a su propósito original. Alito, por su parte, calificó la decisión como un “grave error”, al considerar que extiende la ciudadanía a prácticamente cualquier persona nacida en el país, incluso en casos de estadías temporales.
La orden de Trump, que nunca llegó a aplicarse por haber sido bloqueada en tribunales federales, buscaba modificar la interpretación tradicional de la cláusula de ciudadanía, vigente desde la posguerra civil de 1868, que otorgó ese derecho principalmente a los antiguos esclavos y a sus descendientes.
Tras conocerse el fallo, el mandatario criticó la decisión en su red Truth Social y llamó al Congreso a avanzar en una reforma legislativa. “Es una pena. El Congreso debería empezar hoy mismo a trabajar para poner fin a una ciudadanía por nacimiento costosa e injusta para nuestro país”, escribió.
La resolución fue celebrada por sectores demócratas y organizaciones de derechos civiles. El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, afirmó que la Corte “confirmó finalmente que todas las personas nacidas en Estados Unidos son ciudadanos estadounidenses” y sostuvo que el principio no está en discusión.
En cambio, desde el entorno republicano, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, cuestionó duramente el fallo y lo calificó como una de las decisiones “más destructivas e indignantes” del máximo tribunal, al insistir en que la ciudadanía no debería ser automática para todos los nacidos en el país.









