La crisis de Ueno Bank provocó un fuerte impacto económico e institucional en Paraguay. El escándalo derivó en la renuncia del presidente Santiago Peña, desató una investigación judicial sobre los responsables de la entidad y profundizó la incertidumbre en los mercados: el riesgo país aumentó un 21% y el guaraní se devaluó más del 12% en apenas seis ruedas financieras.
En paralelo, la Justicia dispuso restricciones sobre los bienes de 34 personas y empresas vinculadas al banco, entre ellas su CEO, Federico Miguel Vázquez Villasanti, ex directivos y responsables de distintas sociedades relacionadas con el grupo empresario. La medida también alcanza a Mowi S.A., Grupo Hendy S.A., Grupo M S.A., Tuiu S.A., Franede S.A., Aime S.A. y Vinanzas S.A., entre otras firmas.
Según informó el diario ABC, la resolución permite resguardar activos por más de US$70 millones y 1,6 billones de guaraníes. La medida fue impulsada por el Banco Central del Paraguay (BCP), tras el procedimiento de resolución de la entidad, con el objetivo de proteger los fondos de los depositantes.
El impacto en los mercados
La desconfianza se trasladó rápidamente a los indicadores financieros. Este jueves, el riesgo país elaborado por JP Morgan avanzó siete puntos, un 5,1%, hasta las 144 unidades, aunque durante el mediodía llegó a alcanzar los 157 puntos. Desde el inicio de la crisis, acumuló una suba de 25 unidades, equivalente al 21% respecto de los 119 puntos iniciales.
La moneda paraguaya también perdió valor frente al dólar. La divisa estadounidense pasó de cotizar a 5.661 guaraníes el 28 de octubre a 6.358 una semana después, lo que representó una depreciación del 12,3%. Solo durante este jueves, el dólar subió un 5,4%. En tanto, el rendimiento del bono paraguayo a diez años, con vencimiento en febrero de 2036, trepó al 6,04% anual, su nivel más alto desde junio de 2025.
Otro foco de preocupación es la exposición de los recursos públicos. Ueno Bank administraba entre 800 y 850 millones de dólares en fondos estatales, incluidos unos 355 millones pertenecientes al Instituto de Previsión Social (IPS). Ante ese escenario, el Congreso convocó sesiones de urgencia para debatir mecanismos que permitan agilizar el uso del Fondo de Garantía de Depósitos y resguardar los recursos de las cajas jubilatorias.
La renuncia de Peña y la crisis institucional
El impacto financiero tuvo su correlato en el plano político. El primero en dejar su cargo fue el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, cuestionado por sus vínculos previos con Financiera Ueno antes de asumir al frente del organismo. Su salida se produjo a pedido de Peña, en medio de los cuestionamientos por la actuación de las autoridades monetarias.
Horas después, Santiago Peña anunció su renuncia a la Presidencia mediante un mensaje grabado, mientras avanzaba un pedido de juicio político en su contra.
La decisión profundizó las divisiones en el Congreso. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el inicio del proceso contra el mandatario, pero el oficialismo consiguió archivar la acusación contra el vicepresidente Pedro Alliana, con 48 votos en contra y 30 a favor.
La dimisión de Peña debía ser tratada por el Congreso en una sesión conjunta, pero el encuentro se levantó por falta de quórum. Los legisladores del Partido Colorado abandonaron el recinto al advertir que no contaban con los votos necesarios para aceptar la renuncia y habilitar la sucesión de Alliana.
La salida del mandatario también provocó protestas frente al Congreso paraguayo, donde decenas de manifestantes se enfrentaron con la Policía. Los ciudadanos reclamaron que el Senado rechazara la dimisión y completara el juicio político, además de cuestionar la posibilidad de que Peña conservara sus fueros como senador vitalicio sin responder ante la Justicia por las responsabilidades que le atribuyen en el caso.
Cómo comenzó la crisis de Ueno Bank
El colapso comenzó formalmente el 29 de octubre de 2026, cuando Ueno Bank comunicó al Banco Central que no podía reponer unos US$70 millones utilizados de su encaje legal. La situación derivó en la intervención de la entidad, una de las más importantes del país, después de que el organismo comprobara que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido por la regulación local.
La noticia encendió las alarmas en el sistema financiero y generó temor a que las dificultades pudieran extenderse a otras entidades. Al mismo tiempo, puso bajo la lupa los mecanismos de control del organismo monetario y los vínculos entre el banco y distintos sectores del poder político y económico.
Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay en medio de la crisis bancaria










