Estados Unidos e Irán intercambiaron nuevos ataques este martes y profundizaron la escalada en Medio Oriente, con bombardeos estadounidenses contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en territorio iraní y una posterior represalia de Teherán con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en la región.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las fuerzas estadounidenses comenzaron a ejecutar ataques contra objetivos del CGRI en Irán, aunque no precisó qué instalaciones fueron alcanzadas.
“Los ataques se producen tras los recientes intentos de agresión por parte del CGRI contra el transporte marítimo comercial en el Estrecho de Ormuz y contra los miembros del servicio militar estadounidense desplegados en la región”, indicó el organismo militar, con sede en Florida.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió a Irán que no tome represalias por los bombardeos y amenazó con lanzar ataques “aún más duros y de mayor nivel” si Teherán responde.
En un mensaje publicado en la red Truth Social, Trump afirmó que los ataques de este martes fueron una respuesta a las minas que Irán habría colocado en el Estrecho de Ormuz y al lanzamiento de misiles contra una base estadounidense en Jordania.
“Si la fallida nación de Irán responde a este ataque tan justificado, recibirá otro mucho más duro y de mayor envergadura, pero no será el mayor ataque de todos, que está a la espera y, cuando termine, ¡quedará muy poco de la República Islámica de Irán!”, amenazó Trump.
Pese a la advertencia, Irán lanzó una operación de represalia contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente. Teherán aseguró que su respuesta incluyó misiles y drones contra bases e intereses de Estados Unidos en la región.
La agencia iraní Tasnim describió la ofensiva como una “operación decisiva” y afirmó que “las bases y los intereses estadounidenses en la región están siendo atacados por misiles y drones”. Fars informó también sobre lanzamientos de misiles y aeronaves no tripuladas contra posiciones consideradas enemigas.
Antes de la represalia, el Cuartel General Central de las Fuerzas Armadas de Irán había advertido que el país asestaría “golpes aplastantes y devastadores” contra el “enemigo estadounidense”.
“Cuanto más persistan las fuerzas armadas de EE.UU. en su agresión en la región, mayores y más graves serán las pérdidas que tendrán que soportar”, declararon desde el cuartel.
Por el momento, la magnitud de los ataques iraníes no está clara ni se conoce con precisión qué instalaciones estadounidenses fueron alcanzadas.
El Estrecho de Ormuz, en el centro de la disputa
Uno de los principales focos de tensión es el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Por esta vía circula habitualmente cerca del 20% del petróleo consumido a nivel mundial.
La armada iraní cerró de manera efectiva el paso por el estrecho tras el inicio de la guerra. Una interrupción prolongada del tránsito marítimo podría afectar el suministro energético y aumentar la presión sobre los mercados internacionales.
La situación genera especial preocupación debido a que Irán ya atacó bases estadounidenses e infraestructura en el Golfo Pérsico, mientras Washington mantiene una importante presencia militar en la región.
Los nuevos enfrentamientos se producen después del intercambio de ataques del domingo, en lo que constituyó el primer enfrentamiento directo entre Washington y Teherán desde fines de julio.
Cuatro muertos en un ataque contra una boda
En medio de la escalada, la Media Luna Roja iraní denunció que cuatro personas murieron, incluido un niño, y más de 50 resultaron heridas cuando una vivienda donde se celebraba una boda fue alcanzada por un ataque estadounidense en el sur de Irán.
“La metralla de los misiles estadounidenses impactó una vivienda en la provincia de Hormozgán, donde se ‘celebraba una boda’”, señaló el organismo en X.
El hecho ocurrió en Kuhestak, en el condado de Sirik, una zona ubicada a lo largo del estratégico Estrecho de Ormuz.
Renunció el secretario del Ejército de EE.UU.
La nueva escalada se produjo además después de que el secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, presentara el lunes su renuncia al presidente Donald Trump, según informaron varias fuentes familiarizadas con el asunto.
La salida se conoció en medio de una relación marcada por meses de fricciones entre Driscoll y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Un funcionario del Ejército señaló que Driscoll “habló con el presidente sobre la situación actual del Ejército y presentó su dimisión”.
La renuncia ocurre en un momento particularmente delicado para el Ejército estadounidense, que atraviesa su período de mayor actividad desde las guerras de Irak y Afganistán.
Sus unidades de defensa aérea tienen un papel central en la protección de las tropas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente frente a los ataques con misiles iraníes, mientras que el comando del Ejército en Europa aporta inteligencia y apoyo a Ucrania frente a Rusia.
Al mismo tiempo, una serie de destituciones impulsadas por Hegseth sacudió la cúpula militar. Un funcionario del Ejército dijo bajo condición de anonimato que Driscoll se reunió personalmente con Trump para presentar su renuncia y conversar sobre la situación de la fuerza.









