Irán amenazó este miércoles con romper el alto el fuego acordado en el conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel, en respuesta a la continuidad de los bombardeos israelíes en territorio libanés. En ese marco, medios iraníes reportaron que Teherán habría anunciado el cierre del Estrecho de Ormuz al tránsito de buques comerciales, una versión que eleva la tensión regional.
Según la agencia Fars, la medida se fundamenta en las «violaciones del alto el fuego por parte de Israel», mientras que desde las Fuerzas Armadas iraníes aseguraron que ya se encuentran “identificando objetivos para responder a los ataques israelíes”, de acuerdo con fuentes citadas por Tasnim.
En la misma línea, una fuente oficial citada por PressTV advirtió que Irán “castigará a Israel por los ataques que violaron el alto el fuego”, endureciendo el discurso tras las operaciones contra posiciones de Hezbolá en Líbano.
Sin embargo, la Casa Blanca salió a desmentir esas versiones y calificó de “falsas” las informaciones sobre un nuevo cierre del paso marítimo. Según Washington, lejos de una interrupción, se registró “un aumento en el tráfico” en el estrecho, que había sido reabierto como parte del acuerdo de tregua alcanzado recientemente.
En este contexto, el Estrecho de Ormuz se mantiene como un punto crítico, ya que por esa vía circula cerca del 20% del petróleo y gas comercializado en el mundo, lo que lo convierte en un eje clave para la economía global.
Además, en medio de la incertidumbre, autoridades iraníes informaron que se establecieron rutas seguras de navegación a través del estrecho. La Organización de Puertos y Asuntos Marítimos indicó que los buques deben transitar por corredores designados en coordinación con la Guardia Revolucionaria.
Por su parte, la Casa Blanca exigió garantizar la libre circulación, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó la propuesta iraní de imponer peajes al tránsito de buques. “No aceptaremos estas condiciones”, advirtió.
De hecho, el vicepresidente JD Vance sostuvo que el pacto atraviesa un momento crítico y lo definió como “frágil”, anticipando nuevas negociaciones en Pakistán para evitar un colapso definitivo del acuerdo.
Cruce de acusaciones y riesgo de ruptura
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Estados Unidos de violar varias condiciones del pacto. Entre ellas, mencionó la continuidad de los ataques israelíes en Líbano, incursiones con drones en espacio iraní y la negativa de Washington a aceptar el enriquecimiento nuclear.
En tanto, el canciller Abbas Araghchi insistió en que el alto el fuego incluía el fin de la guerra en Líbano y advirtió: “El mundo ve las masacres en el Líbano… ahora le toca a Estados Unidos tomar la iniciativa”.
Sin embargo, tanto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, como Trump sostienen que la tregua no abarca el frente libanés, lo que profundiza las tensiones y deja en duda la continuidad del acuerdo.
En este sentido, Israel intensificó sus ataques en Beirut, alcanzando zonas comerciales y residenciales, con un saldo de al menos 112 muertos en una sola jornada.
Desde Teherán, el general Seyed Majid Mousavi calificó los bombardeos como una “agresión contra Irán” y anticipó una posible respuesta militar. En paralelo, Washington aseguró haber logrado una “victoria militar”, aunque la persistencia de ataques con drones y misiles mantiene en alerta a la comunidad internacional.
Finalmente, el futuro del programa nuclear iraní sigue siendo uno de los principales puntos de conflicto. Mientras Trump planteó la posibilidad de retirar el uranio enriquecido, Teherán no confirmó avances en ese sentido.
Las negociaciones podrían retomarse en los próximos días en Islamabad, con mediación de Pakistán. La evolución de la crisis en las próximas horas será clave para determinar si el alto el fuego se sostiene o si la región entra en una nueva fase de conflicto abierto.
Israel mantendrá los ataques en Líbano pese a la tregua con Irán impulsada por Estados Unidos









