El Gobierno de Israel aprobó este domingo por unanimidad el reconocimiento oficial de genocidio armenio, perpetrado entre 1915 y 1923, cuando alrededor de 1,5 millones de armenios fueron asesinados por el Imperio Otomano (actual Turquía).
La decisión, calificada como «histórica», pone fin a una política sostenida durante décadas por el Estado israelí, que evitó pronunciarse oficialmente acerca de este crimen para preservar sus relaciones diplomáticas con Turquía.
La medida fue impulsada por el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, quien aseguró en un comunicado que el reconocimiento responde a «a un deber moral e histórico». «Nunca es tarde para hacer lo correcto», sostuvo el canciller, al tiempo que instó a condenar cualquier intento de negar, minimizar o distorsionar los hechos.
La decisión del gabinete deberá ser ratificada por la Knéset (Parlamento israelí). Una vez completado ese paso, Israel se sumará a los 32 países —entre ellos Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia y Uruguay— que ya reconocen oficialmente el genocidio armenio.
Durante años, Israel evitó adoptar esta postura para no afectar sus vínculos con Turquía, uno de sus principales aliados regionales en el pasado. Sin embargo, el deterioro de las relaciones bilaterales, profundizado tras el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023, modificó el escenario diplomático.
Desde entonces, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, se convirtió en uno de los principales críticos de Israel, al acusarlo reiteradamente de cometer un genocidio en Gaza y comparar a sus dirigentes con oficiales nazis.
En respuesta, el primer ministro Benjamín Netanyahu calificó a Erdoğan como un «dictador antisemita» y lo acusó de cometer un genocidio contra el pueblo kurdo. El enfrentamiento derivó además en la suspensión de gran parte del comercio bilateral y en un fuerte distanciamiento diplomático.
La medida también despertó críticas dentro de la comunidad armenia de Jerusalén. El activista Hagop Djernazian calificó el reconocimiento como una «decisión oportunista» y cuestionó que, tras años de bloquear iniciativas similares por razones diplomáticas, el Gobierno israelí cambió de postura justo cuando su relación con Turquía atraviesa uno de sus peores momentos.
«El reconocimiento de cualquier crimen debe honrar la memoria de las víctimas, no servir como un instrumento conveniente de política exterior», sostuvo el referente armenio.
Cabe destacar que el reconocimiento llega en un contexto de fuerte presión internacional sobre Israel por la guerra en Gaza, -y en medio de acusaciones de llevar adelante un genocidio contra el pueblo palestino-, aunque el Gobierno israelí negó que la decisión constituya una represalia política contra Turquía.
El genocidio armenio comenzó el 24 de abril de 1915 con la detención masiva de intelectuales y líderes de la comunidad armenia por parte del Imperio Otomano. Ese hecho dio inicio a una campaña de deportaciones y asesinatos sistemáticos que provocó la muerte de cerca de 1,5 millones de personas. Cada año, esa fecha es recordada como el Día de Conmemoración del Genocidio Armenio.









