En medio del frágil acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre pasado, la violencia volvió a sacudir la Franja de Gaza. Un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) dejó al menos 24 muertos, entre ellos dos bebés, y 38 heridos, luego de que el gobierno de Benjamín Netanyahu acusara a Hamás de violar la tregua tras un ataque que hirió de gravedad a un soldado israelí.
Según informó la agencia internacional Associated Press, tropas israelíes dispararon contra un edificio en el barrio de Tuffah, en el norte de Gaza, provocando la muerte de 11 personas, incluida una familia entera: padre, madre, su hija de 10 días, un primo de cinco meses y la abuela de los niños.
Además, las FDI lanzaron proyectiles contra zonas residenciales y campamentos de refugiados en Jan Yunis, donde murieron seis personas, entre ellas un niño de 12 años y un paramédico, de acuerdo con un hospital de campaña de la Media Luna Roja Palestina.
El Ejército israelí también atacó al comandante de la brigada del norte de Gaza de la Yihad Islámica. En un comunicado conjunto, las FDI y la agencia de seguridad Shin Bet indicaron que Ali Raziana murió en un ataque aéreo realizado en represalia por disparos anteriores en Gaza que hirieron a un oficial israelí. También atacaron a Bilal Abu Assi, comandante de un pelotón de Hamás acusado de liderar un asalto a un kibutz durante el ataque del 7 de octubre de 2023, aunque no confirmó su muerte.
Acuerdo trabado y ofensiva selectiva
Desde la entrada en vigor del pacto, más de 500 palestinos y cuatro soldados israelíes murieron, según distintas fuentes oficiales. Funcionarios de salud de Gaza elevaron luego esa cifra y señalaron que al menos 556 palestinos murieron desde el 10 de octubre, pese a la vigencia del alto el fuego.
La nueva escalada se produjo poco después de la reapertura parcial del paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, para un tránsito limitado de personas. Si bien fue interpretada como un avance, el cruce se vio marcado por retrasos, interrogatorios e incertidumbre sobre quién podía salir del enclave.
Israel había resistido su reapertura, pero la recuperación de los restos del último rehén en Gaza destrabó la medida. El paso ya había sido utilizado brevemente a principios de 2025 para evacuar pacientes médicos.
Tal como establecía la primera fase del acuerdo, Hamás liberó a todos los rehenes que mantenía cautivos, mientras que Israel excarceló a miles de palestinos detenidos, incrementó el ingreso de ayuda humanitaria y permitió la conformación de un comité tecnócrata para administrar los asuntos civiles de la Franja. Sin embargo, los puntos centrales del pacto permanecen estancados, entre ellos el despliegue de una fuerza de seguridad internacional, el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza. Estados Unidos no fijó plazos para estas etapas.
Advertencia del gobierno israelí
En este contexto, el Gobierno de Israel endureció su postura. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que, una vez recuperados todos los rehenes, el Ejecutivo avanzará hacia el desmantelamiento total de Hamás si el grupo no acepta desarmarse. “Si Hamás no se desarma dentro del marco acordado, lo desmantelaremos junto con todas sus capacidades”, afirmó durante una ceremonia en Jerusalén, dejando abierta la puerta a una reanudación de las acciones militares.
Desde el inicio de la guerra, más de 71.800 palestinos murieron, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no distingue entre civiles y combatientes. El nuevo estallido de violencia vuelve a poner en duda la viabilidad de un alto el fuego que, por ahora, parece sostenerse apenas sobre bases cada vez más frágiles.









