El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que es “probable” que se retomen en breve las negociaciones directas con Irán, e incluso sugirió que Pakistán podría volver a ser la sede de un nuevo encuentro diplomático.
En diálogo con el New York Post, el mandatario recomendó a los periodistas permanecer en Islamabad porque “algo podría pasar en los próximos dos días”, lo que refuerza la expectativa de una reanudación inminente del diálogo.
Trump destacó especialmente el rol del jefe del Estado Mayor paquistaní, Asim Munir, a quien definió como un “facilitador clave” en las conversaciones. “El mariscal de campo está haciendo un trabajo excelente (…) por eso es más probable que volvamos allí”, señaló.
Negociaciones trabadas por el eje nuclear
Pese a las señales de avance, Trump reconoció que las conversaciones avanzan “un poco lento” y dejó en claro que el principal obstáculo sigue siendo el programa nuclear iraní.
Según trascendió, Washington propuso suspender las actividades nucleares por 20 años, mientras que Irán planteó un plazo de hasta cinco años, una diferencia que mantiene bloqueado el acuerdo.
“He dicho que no pueden tener armas nucleares, así que no me gusta lo de los 20 años”, advirtió Trump, al tiempo que remarcó que no quiere que Teherán perciba un acuerdo parcial como una victoria: “No quiero que sientan que han ganado”, enfatizó.
El mandatario insistió en que cualquier pacto debe garantizar que Irán nunca desarrolle armas atómicas, aunque fuentes cercanas a la negociación señalan que Estados Unidos podría aceptar límites temporales al enriquecimiento de uranio para destrabar el diálogo.
Otros puntos en discusión incluyen la seguridad en el Estrecho de Ormuz y el apoyo iraní a grupos aliados en la región, como Hezbolá y Hamás.
En esa línea, el secretario general de la ONU, António Guterres, consideró que es “altamente probable” que las negociaciones se reanuden pronto.
Tras reunirse con autoridades paquistaníes, Guterres sostuvo que “es poco realista” resolver un conflicto tan complejo en una sola ronda, y subrayó: “Necesitamos que las negociaciones continúen”.
Fin de exenciones y nuevas sanciones
En paralelo al canal diplomático, Washington confirmó un endurecimiento de su política hacia Teherán al anunciar que no prorrogará la exención que permitía la venta de petróleo iraní.
La medida, impulsada por el Departamento del Tesoro, marca el regreso a la estrategia de “máxima presión”, con el objetivo de restringir los ingresos de Irán y limitar su capacidad de financiamiento regional.
“Estamos preparados para desplegar sanciones secundarias” contra entidades que faciliten operaciones con Irán, advirtió el Tesoro, que ya notificó a bancos y autoridades en países como China, Emiratos Árabes Unidos y Omán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la exención había sido temporal para evitar un shock en el mercado energético, pero que el contexto actual exige retomar un esquema más estricto.
La reactivación de sanciones se produce en un contexto en el que las negociaciones no lograron avances concretos tras la última ronda en Islamabad.
De hecho, el propio Trump ordenó medidas adicionales de presión, como el bloqueo de puertos iraníes, mientras insiste en que solo un cambio verificable en el programa nuclear permitirá aliviar las restricciones.
En este escenario, la estrategia de Washington combina apertura al diálogo y presión económica, en un intento por forzar concesiones de Teherán.
Sin embargo, las diferencias sobre el alcance del acuerdo, sumadas a la necesidad de Irán de mostrar cualquier concesión como un logro interno, mantienen la negociación en un punto incierto, pese a las expectativas de una pronta reanudación.
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