El papa León XIV afirmó de manera contundente que las guerras actuales son “una vergüenza para toda la humanidad” y “un escándalo para la familia humana”, al realizar un nuevo y vehemente llamado en favor de la paz en Oriente Medio y en otras regiones afectadas por conflictos.
Durante el V Domingo de Cuaresma, desde la ventana del Palacio Apostólico tras el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Pontífice denunció el “escándalo de la violencia” que asola distintas partes del mundo y expresó su profunda preocupación por la escalada bélica.
“Sigo con consternación la situación en Oriente Medio y en otras regiones del mundo laceradas por la guerra y la violencia”, señaló, remarcando que la magnitud de la tragedia trasciende fronteras: “Lo que les afecta, afecta a toda la humanidad”.
El Santo Padre insistió en que no se puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de las víctimas, subrayando: “No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas, víctimas indefensas de estos conflictos”.
En su mensaje, también puso el foco en las consecuencias humanitarias, advirtiendo que la muerte y la destrucción provocadas por los enfrentamientos armados representan una herida global que compromete a toda la humanidad.
Además, en un contexto internacional marcado por tensiones —incluyendo los enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz—, el Papa pidió frenar la “espiral de violencia” y avanzar hacia soluciones pacíficas.
En el cierre de su intervención, León XIV renovó su llamado con firmeza:
“Renuevo con vehemencia mi llamamiento a perseverar en la oración, para que cesen las hostilidades”, e instó a abrir “caminos de paz basados en el diálogo sincero y el respeto a la dignidad de cada persona humana”.









