El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció este lunes la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre, tras la derrota parlamentaria de sus medidas para afrontar la crisis de vivienda y en medio de multitudinarias protestas por el acceso a los alquileres.
Durante una conferencia en el Palacio de La Moncloa, Sánchez defendió la gestión de su Gobierno durante la legislatura y sostuvo que “es hora de que los españoles decidan qué futuro quieren”. También planteó los comicios como una elección entre, según sus palabras, sumarse a una “ola ultraderechista” o mantener a España como un “baluarte de apertura, justicia social y responsabilidad medioambiental”.
“Hace más de tres años las urnas decidieron apostar por un Gobierno progresista. Lograrlo no ha sido fácil, nos ha tocado gestionar emergencias inéditas, el regreso de las guerras en Europa y Medio Oriente”, señaló el mandatario, quien también reconoció que su gestión tuvo errores y que necesita renovar y ampliar el respaldo ciudadano.
Sánchez había comunicado previamente su decisión al rey Felipe VI y convocó un Consejo de Ministros extraordinario para formalizar la disolución de las Cortes y la convocatoria electoral. La disolución será efectiva con la publicación del decreto en el Boletín Oficial del Estado.
La derrota por las medidas de vivienda
El adelanto electoral se produjo después de que el Congreso negara el pasado viernes dos decretos impulsados por el Ejecutivo para responder a la crisis habitacional. Las iniciativas fueron rechazadas por el Partido Popular (PP), Vox y Junts, entre otras fuerzas, en una votación que dejó en evidencia las dificultades del Gobierno de coalición para reunir apoyos parlamentarios.
Entre las medidas figuraban la protección de inquilinos vulnerables frente a los desahucios y cambios en los contratos de alquiler. Su rechazo en el Congreso se produjo después de que la oposición no respaldara las iniciativas impulsadas por el Ejecutivo.
Pese a la derrota parlamentaria, el Gobierno anunció que volverá a impulsar algunas de estas iniciativas a través de la Diputación Permanente, que continuará en funciones durante el período de disolución de las Cortes.
La crisis de la vivienda se convirtió así en uno de los principales focos de tensión política de las últimas semanas. Miles de personas salieron a las calles de Madrid y otras ciudades para exigir alquileres más accesibles y frenar los desalojos, mientras las organizaciones de inquilinos aumentaron la presión sobre el Ejecutivo.
Reclamo por una huelga general
En paralelo, los sindicatos CCOO y UGT anunciaron una huelga general de 24 horas para este otoño boreal, aunque todavía no definieron la fecha. La medida busca reclamar salarios que permitan afrontar el costo de la vivienda y responde también al reclamo de organizaciones de inquilinos.
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, sostuvo que “es el momento de una respuesta social” y vinculó el conflicto con el aumento del precio de la vivienda y el estancamiento de los salarios.
Las protestas volvieron a las calles este lunes en Barcelona, donde miles de personas reclamaron un paro general y cuestionaron a la clase política por la situación habitacional. La movilización había sido convocada inicialmente para el sábado, pero fue trasladada por la alerta meteorológica que afectó a la ciudad.
Los manifestantes exhibieron carteles y consignas contra los desalojos y los altos precios de los alquileres, y reclamaron una huelga general en noviembre, coincidiendo con el mes de las elecciones.









