Donald Trump firmó este jueves dos nuevas órdenes ejecutivas para restringir la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, en un nuevo intento por limitar ese derecho luego de que la Corte Suprema bloqueara un decreto anterior por considerar que violaba la 14ª Enmienda de la Constitución.
El presidente rubricó las medidas en el Salón Oval, acompañado por el jefe adjunto de Gabinete, Stephen Miller, principal impulsor de la política migratoria de la Casa Blanca. Según el mandatario, los nuevos decretos buscan ajustarse a los parámetros constitucionales tras el revés judicial sufrido a fines de junio.
«Se tomó una decisión muy desafortunada en la Corte Suprema con respecto a la ciudadanía por derecho de nacimiento, así que estamos haciendo ajustes porque es muy injusto», afirmó Trump. «La habían convertido en una burla», agregó.
Las órdenes ejecutivas no eliminan la ciudadanía automática por nacimiento, pero buscan ampliar las excepciones existentes y endurecer las medidas contra el denominado «turismo de nacimiento», una práctica que la administración define como el ingreso de mujeres embarazadas al país con el objetivo de que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense.
Una de las medidas amplía las categorías de personas que podrían quedar excluidas del derecho, incluyendo determinados hijos de ciudadanos extranjeros vinculados a gobiernos de otros países y a organizaciones consideradas enemigas de Estados Unidos.
La segunda orden instruye al Departamento de Estado y al Departamento de Seguridad Nacional a reforzar los controles para impedir el ingreso de personas que busquen viajar al país con ese propósito.
La decisión llega después de que la Corte Suprema rechazara, por seis votos contra tres, un decreto firmado por Trump al inicio de su mandato que buscaba negar la ciudadanía a bebés nacidos en Estados Unidos cuyos padres no fueran ciudadanos estadounidenses ni residentes permanentes legales.
El decreto anterior había sido bloqueado por tribunales inferiores al considerar que contradecía la 14ª Enmienda, que establece que toda persona nacida o naturalizada en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana del país.
La nueva ofensiva migratoria promete abrir una nueva disputa judicial. Expertos anticipan que las medidas enfrentarán desafíos en los tribunales, debido a las dudas sobre su compatibilidad con la Constitución.
Según datos del Migration Policy Institute, en 2024 nacieron en Estados Unidos unos 9.600 bebés de madres con residencia en el extranjero, aunque la cifra real podría ser mayor. Los defensores de la ciudadanía por nacimiento sostienen que ese derecho es un elemento central de la identidad constitucional estadounidense.









