Si describimos el proceso puesto en marcha por Lionel Scaloni y sus asistentes –Aimar, Ayala y Samuel-, nos puede revelar las claves del contexto previo, la secuencia de sus decisiones y lo que hicieron y no hicieron.
El contexto
Como casi todos sabemos, el proceso comenzó en un contexto de una crisis surgida del fracaso en Rusia 2018 con Jorge Sampaoliy de haber perdido la final en Brasil 2014 con Alejandro Sabellay las dos Copas América por penales con Chile, en 2015 y 2016.
La designación de Scaloni – uno de los asistentes de Sampaoli, por detrás de Sebastián Beccacece, que se fue junto al DT- fue precaria y transitoria por seis meses en agosto de 2018, con Pablo Aimar y Martín Tocalli.
Primero fue para dirigir a la Sub-20 en el torneo de L’Alcúdia,donde lograron el título. Luego de algunos partidos en las ventanas FIFA, llevaron a la AFA -con el apoyo de Cesar Menotti- a designarlo como DT definitivo, con la incorporación de Walter Samuel y Roberto Ayala a su equipo técnico.
La designación fue muy cuestionada por la mayoría del periodismo deportivo y Diego Maradona, por la falta de antecedentes, hasta llegar a descalificarlos totalmente.
La secuencia
En ese contexto inicial, en la primera etapa ignoraron esas críticas y pusieron en marcha un proceso de renovación con la incorporación de los Sub-20 Fernández, Mac Allister, Álvarez, Simeone, Lo Celso, etc.
Los primeros resultados que podrían considerarse una segunda etapa intermedia, fueron 4 triunfos –Guatemala, Irak y dos con México-, un empate con Colombia y una derrota con Brasil.
Ya confirmados en la tercera etapa (2019) comenzaron perdiendo un amistoso con Venezuela y otras dos en la Copa América con Colombia en la fase de grupos y Brasil en la semifinal y seis victorias, destacándose un 4-0 a México, 6-1 a Ecuador y 1-0 a Brasil.
En 2020 comienza la leyenda de la “Scaloneta”, una cuarta etapa en la que encadenaron tres triunfos y un empate. En 2021 ganaron la Copa América en Brasil (4 triunfos y dos empates). En eliminatorias arrasaron con 6 partidos ganados y 3 empatados.
De allí en más el triunfo frente a Italia en “La Finalissima” 3-0 y cuatro amistosos hasta el Mundial de Qatar, en el que empezó perdiendo 2-1 con Arabia Saudita y termina ganándolo.
En 2023 gana 4 amistosos y 5 en eliminatorias incluida una a Brasil en Río de Janeiro, con una derrota ante Uruguay en la Bombonera.
Luego, en 2024, gana la Copa América “Bicentenario” en EEUU y se clasifica como líder de las eliminatorias mundialistas.
El resumen es claro, antecedentes catastróficos (2014-2018), renovación y algunos resultados (2018-2019), que construyeron el proceso virtuoso (2020-2026).
Lo que hicieron y lo que no hicieron
A lo ya mencionado sobre no responder a los críticos y odiadores (haters), podemos agregar:
- Nunca tomaron revancha de los periodistas y opinadores críticos, y democratizaron el uso de la palabra de los medios especializados.
- Nunca desvalorizaron a los adversarios ni afirmaron que “era un partido fácil”.
- En muchos partidos comenzaron a probar a nuevos jugadores, recuperaron otros –Di María, Lo Celso- y solo dejaron fuera a los que tenían problemas para estar integrados al grupo –“Papu” Gómez, Icardi, etc.-.
- Estuvieron muy atentos para convocar a nuevos valores–Garnacho, Almada, Nico Paz, etc.- que podrían haber elegido jugar para otras selecciones, pero no se encandilaron con otros –Retegui-.
- El liderazgo de profesionalismo y priorización de la selección nacional –Messi, Otamendi, etc.- caracterizó al grupo que los convirtió casi en una familia, lo que les permitió superar las derrotas, parciales o no.
- La mayoría de quienes ya no fueron convocados, lo fueron por cuestiones físicas, por bajo rendimiento en sus clubes o por la ya mencionada falta de integración al grupo.
- La integración en estilo de juego y la renovación con el semillero de las selecciones juveniles, permitió sostener el esfuerzo de todos.
- Nunca hubo disconformidad de quienes eran reemplazados.
- Nunca dieron un partido por perdido y si ocurrió, en el siguiente se recuperaron.
- Los premios individuales –Messi, Dibu Martínez, Scaloni- siempre fueron ofrendados al grupo a sus propias familias y al pueblo argentino que los siguió apoyando a pesar de las derrotas.
- Existen muchos testimonios sobre el diálogo del entrenador con los jugadores en temas tácticos, pero siempre las decisiones y sus consecuencias fueron asumidas por el cuerpo técnico – en especial Scaloni-.
- Nunca mencionaron en público problemas técnicos o personales, y es evidente que los resolvieron.
- Los escasos casos en que algún jugador se excedió en festejos, actitudes burlonas o agresivas fueron frenadas en el acto.
- Nunca sucedió nada de aquello que se planteó en Rusia 2018 entre los jugadores y el cuerpo técnico.
- Nunca respondieron a los pronósticos que auguraban una decepción argentina en las competencias, especialmente de periodistas extranjeros, que debieron desdecirse por sí mismos ante la evidencia de los resultados.
- Nadie del equipo ni cuerpo técnico hizo uso frecuente de las redes sociales, más allá de darse ánimo, felicitar y agradecer.
Y puede haber muchas más, pero es claro que con las identificadas es suficiente para describir un proceso virtuoso, en los que los resultados son solo una consecuencia.
El futuro está por escribirse, pero sea cual fuere es evidente que el aprendizaje será una marca y un límite preciso para quienes pretendan incorporarse a este proceso.









