La elección presidencial de Brasil redefine muchos conceptos de las estrategias proselitistas tradicionales y otorga marcos de lectura para campañas futuras. No son pocos en Córdoba —oficialistas y opositores— que hoy no tienen más tema de conversación que lo ocurrido en el país vecino.
El guión cordobés encuentra un eje que ilusiona al PJ: los oficialismos también ganan. Sin embargo, Lula no revalidó su mandato reafirmando su gestión de gobierno, sino que fue capaz de recrear la esperanza en algo nuevo como gancho para las últimas tres semanas, algo difícil de lograr cuando los ciudadanos ya saben cómo gobiernas. ¿Alcanza, a nivel local, con la constante vuelta de tuerca con el «modelo» cordobés o se necesita un anabólico?
La noción de coalición amplia que Lula logró con el otrora opositor Gerardo Alckmin como compañero de fórmula, es una alquimia que conocen en el Panal pero es también la principal amenaza si Juez, De Loredo y Bornoroni imitan el modelo coalicional de los vecinos.
Por último, el PT supo conjugar de manera brillante la potencia de un aparato partidario gigantesco con la estrategia digital que torció la tendencia en las redes y que fue la palanca organizacional para movilizar a más de 10 millones de ciudadanos que se sumaron a la concurrencia y volcaron la elección en favor del ex obrero metalúrgico.
Psicología de la remontada
Un político radical, entusiasmado con el liderazgo de Rodrigo de Loredo, explicaba a este periodista la paciente construcción que viene desplegando el precandidato a la gobernación: «Tiene las manos libres para ir en alianza sin condicionamientos después de que el Congreso del partido le dio amplias facultades. Era indispensable para organizar a toda la oposición en una mesa de acuerdos» dice. Y agrega que «Rodri es audaz y creativo, en cambio Llaryora tiene que ser conservador. El que corre de atrás tiene la ventaja de la iniciativa» comenta. Si bien es cierto todo lo que afirma también es indispensable que esa disrupción marque agenda y, aún, no logró calar con los spots del «DeLorean» ni en los medios ni en las redes, donde el ex presidente de Arsat supo dominar el lenguaje y el impacto.
Tropas digitales
Desde que las encuestas le marcaban números desfavorables hasta ahora, que empieza a inclinarse levemente la tendencia, el llaryorismo mantiene la disciplina táctica que consiste en no tensar discursivamente con Milei (a quien el gobernador nunca nombra), rechazar todo lo que suene a kirchnerismo y remarcar que el gobierno provincial es el amortiguador del ajuste nacional. La condición táctica supone no desesperarse por los picos del rival y esperar que las tendencias le den la razón. Sin embargo, un consultor con llegada al Centro Cívico, viene advirtiendo en las reuniones con figuras del gobierno que las encuestas cuantitativas son bastante alentadoras, pero en los focus groups los ejes de conversación señalan otras cosas: descontento con los niveles más cercanos del estado (municipio y provincia), frustración económica y desbaratamiento de proyectos personales que hacen imperar sentimientos negativos y rechazo por el mensaje de la publicidad oficial, donde todo parece progreso, avance y obras cuando lo que percibe la gente es un clima general de descontento. «Los votantes necesitan un gancho, algo en que creer» dice el politólogo que supo asesorar a varias gestiones.
El PJ sabe trabajar territorialmente para consolidar la base electoral sólida que siempre fue clave para ganar elecciones ejecutivas. Esas estructuras no ganan contiendas por sí solas, pero no tenerlas garantiza perderlas.
Pero la batalla que no quiere dejar de dar el cordobesismo es en el ámbito digital, en las redes sociales y en los grupos de mensajería. Por eso este fin de semana en el hotel de Luz y Fuerza de Villa Giardino (tantas veces sede de encuentros provinciales del radicalismo) el ministro de Comunicación Daniel Pastore reunió a más de 400 creadores de contenido para «bajarles» las consignas centrales que apuntan al escenario que mejor manejan los libertarios: el del algoritmo. «Vienen trabajando hace tiempo —dice un conocedor— incluso remunerando a muchos de ellos para que comenten posteos del gobierno, o le den like o retweet. Pero eso no alcanza y ahora quieren unificar la estrategia», dicen.
Este parece ser otro parecido con la campaña brasileña, donde Bolsonaro, con ayuda de las empresas que controlan las redes, inclinó los algoritmos a favor del Partido Liberal. Por eso el diputado André Janones tomó el control de la estrategia creando un «paredón» contra el bolsonarismo digital apelando a la inmediatez en las respuestas, al contragolpe a las provocaciones y a un lenguaje llano y simple para romper con el formalismo del PT. Por último, hizo una enorme comunidad valiéndose de WhatsApp y Telegram y así esquivó el algoritmo de recomendación de X y de Instagram. ¿Estará Pastore estudiando el caso Janones? La respuesta debería ser positiva porque en política, lo que siempre funcionó, no siempre vuelve a hacerlo.









