No hay elementos racionales o datos estadísticos provenientes de la praxis o de la ciencia política que permitan sostener que Javier Milei pueda ser reelecto. Sin embargo, es tan alto el temor a otro cisne negro que nadie se atreve a afirmarlo categóricamente. En octubre pasado nadie creía que los libertarios sumarían legisladores y hoy nadie piensa que no puede revertir tendencias con algún truco discursivo del tipo «miedo kuka».
Tal vez por eso, el Círculo Rojo nacional sale a instalar outsiders todos los meses con la esperanza de que sean el relevo del «Javo» sin alterar el rumbo económico. Por eso se tanteó al pastor Dante Gebel y ahora al empresario de medios Daniel Haddad (llamativamente ambos con residencia en Miami) Antes hubo sondeos con Jorge Brito, el banquero dueño del Macro y ex presidente de River Plate. Esto parece la jugada de un poderoso lobby empresario, consciente de que la clase política no hizo el ajuste ni cambió hábitos en los que exhibe poder y status, y que puede quedar presa del discurso anti casta. Por su lado, el poder real cordobés parece apostar aún por el armado libertario al cual le otorga tribuna periódicamente en la Bolsa de Comercio, como la semana pasada con el ministro Luis “Toto» Caputo.
Llaryora mira y acomoda
¿Qué rol quiere jugar el gobernador ante el esquema nacional? ¿Pretende ser otra vez el verdugo del peronismo nacional restándole puntos con Juan Schiaretti de candidato presidencial? Al menos, el ex gobernador negoció grandes ventajas ante Mauricio Macri, aunque luego sufrió las consecuencias durante la presidencia de Alberto Fernández. Hasta ahora Llaryora quedó siempre incómodo: cuando quiso desafiar a Milei lo pagó caro ante un electorado compartido y una Casa Rosada rencorosa. ¿Elegirá acaso deslizarse a contrapelo del resto del país tan al estilo cordobés?
Con un plan anclado en el relato del superávit fiscal y la muletilla «no hay plata» resulta difícil imaginar cómo enamorarán los libertarios a los votantes. También es extraño como hará campaña el cordobesismo en las elecciones provinciales, sin sintonizar con una ciudadanía exhausta frente a la crisis económica. Es que Llaryora llamó a sus ministros para dejarles en claro que no se deberá confrontar con Milei y algunos se preguntarán cómo sintonizarán con las preocupaciones de una clase media que se caracteriza por la frase: no llego a fin de mes.
La encuesta del Observatorio Social y Cultural de la UNC relevó 1.600 casos preguntando cómo gestionan la crisis los hogares cordobeses. Los resultados confirman las presunciones: el 70 por ciento sólo llega hasta el día 20 con su sueldo, el 70% pidió al menos un préstamo y el 43% pidió dos o más. Profundizando, se arriba a una conclusión preocupante ya que el endeudamiento de las familias se dirigió a sostener la vida cotidiana (mercadería, escuela, combustible o servicios). ¿Qué discurso se puede modular ante el grueso de la sociedad para conectar con sus preocupaciones sin rasparse con La Libertad Avanza?
Por ahora la campaña, puertas adentro con los intendentes, gira en torno a una pregunta que los interpela ante sus obligaciones: ¿cómo se imaginan la gestión con un gobernador libertario en el Panal? El interrogante los deja pensando.
Abril a la vista
La campaña que ya planifica Llaryora y su mesa chica tiene al cuarto mes del año próximo como objetivo para buscar la reelección y la visita del Papa León XIV como virtual bandera de largada. También se piensa en marzo como una alternativa, pero algunos advierten que es un mes complicado para muchas familias que deben afrontar el inicio de clases de los hijos con gastos que predisponen mal a quienes ya les cuesta alcanzar el día 30 con su salario.
El gobernador se propuso consumir las semanas por delante con una agenda apretada de visitas a pueblos y ciudades del interior. Aspira a imponer temas locales, inaugurar sedes de la Universidad provincial y conectar con el campo que le viene reclamando bajas impositivas como las guías para transporte de hacienda que cobran los municipios y que piden que el Centro Cívico los compense si los quitan.
Pero además, el sanfrancisqueño exige que no se cometan errores como las declaraciones que hizo el ministro de Seguridad cuando dijo que Córdoba tenía mejores índices que Disney y que le dejó la mesa servida a Luis Juez que le respondió jocosamente. «Algunos ministros, igual que el gobernador se enojaron con Quinteros que quiso salir del paso con un largo posteo en redes. Pero el problema es que la gente se queda con el título» dijo un funcionario. Errores no forzados que Manuel Calvo deberá prevenir en las reuniones semanales que tendrá con un gabinete en modo campaña.









