La semana política dejó como saldo, unas horas antes de la final de la Copa del Mundo, el ascenso de Manuel Calvo como jefe de gabinete del gobierno provincial. El hecho guarda relación con un nuevo tramo del vínculo con la Casa Rosada que decidió sacar del freezer a la Provincia que más votos, en proporción, le aportó al triunfo de Milei en 2023. Lo hizo antes de que una campaña electoral arriesgara por mostrar al gobierno de La Libertad Avanza tan anticordobesa como los K.
El recálculo político implica más que una tregua y la sintonía no solo se lubricará con recursos. Hay pedidos de múltiples programas y autorizaciones en marcha que incluyen, por ejemplo, la solicitud de aval para que la Municipalidad pueda endeudarse, para rollear la deuda en dólares que tomó Mestre y pateó Llaryora.
La lógica electoral lo dominará todo en los meses por venir, pero si no arranca la gestión con ímpetu y dinamismo no habrá cambios en las encuestas que hoy preocupan. Un referente del PJ capitalino -bastante crítico del gobernador- aseguraba que en Buenos Aires manejan sondeos que son lapidarios. La gestión del Panal, igual que la de la Intendencia, sufrieron el retiro de la asistencia nacional. «Cuando la gente paga más caro el colectivo no le reprocha a Milei la quita de subsidios, sino que señala a la Muni o a la Provincia». Según su visión, al gobierno nacional solo lo evalúan por la inflación y el dólar: “para el vecino el Estado es el colectivo que no pasa, el patrullero que no llega o la luz que no enciende”.
Un dialoguista con recorrido
La nueva función recargada que tendrá Manuel Calvo será una de las claves de la arquitectura de poder con la que Martín Llaryora afrontará los meses por venir. Deberá asumir el rol de «piloto de tormentas», blindando la gestión del día a día usando el pulso de operador experimentado y despegando al mandatario de los problemas cotidianos que llegaban a su despacho sin filtro ni contención.
De Calvo se espera que sea el puente que una al cordobesismo tradicional de impronta fijada por Juan Schiaretti -fue su vicegobernador- con el impulso rupturista de Llaryora que quiere activarse en modo constructor de poder con la vista fijada en el 2027. El flamante jefe de gabinete no es un simple tecnócrata sino un agente político con profundo conocimiento de la maquinaria estatal, indispensable para coordinar varios ministros con perfiles y trayectorias muy disímiles. También sabe de rosca legislativa y, aseguran, pondrá un ojo en el diseño de estrategias parlamentarias en la Unicameral donde algunos titubeos durante el último año dejaron en el oficialismo un signo de preocupación.
Desde la oposición son varios los que vieron al nombramiento como una señal positiva, especialmente entre los intendentes. «La principal virtud es que cumple lo que ofrece y sabe negociar: si no hay plata o programa no te va a mentir», dice un radical con responsabilidades de gestión. El otro factor determinante para su ascenso es la relación que tejió con Diego Santilli, su par nacional, y con quien deberá avanzar en la letra chica de los acuerdos sellados con la Rosada. Pero un conocedor de los pasillos del Panal fue más allá de la interpretación superficial y arriesga que Manuel Calvo será el modulador de la sintonía política entre Llaryora y los hermanos Milei: «Esto recuerda los pactos de Schiaretti y Macri y no olviden que los operadores de aquellos años serán los mismos que ahora». Como coordinador, el varillensedeberá establecer filtros para que el Gobernador no sea quien tenga que acercar a la vieja guardia de funcionarios heredados y los puristas del PJ, y a los recién llegados, los que tienen aspiraciones electorales de los técnicos. Todos plantean desafíos diferentes y Calvo tendrá una agenda bastante cargada para afrontar primeras reuniones con el nuevo traje de jefe que luce desde el viernes pasado.
Convivencia difícil
Tanto Daniel Passerini como Martín Llaryora saben que mostrar públicamente el distanciamiento que tienen es un error político y de gestión que le saldría demasiado caro en términos electorales al PJ cordobés. Sin embargo, por lo bajo, ha tornado casi imposible el trabajo de los equipos técnicos que deben coordinar acciones entre Provincia y Capital. Incluso en el Concejo Deliberante se han postergado varias reuniones. «No los podemos juntar a todos», dijo un edil oficialista. Mientras algunas versiones de la Provincia señalan un inminente desembarco en el Palacio 6 de Julio otros dicen que resolver transitoriamente el problema de la deuda serviría para descomprimir los ánimos. De hecho, Calvo tiene entre los puntos a trabajar una autorización del Ministerio de Economía de la Nación para que la comuna pueda tomar deuda y refinanciar vencimientos que ahogan a cualquier administración. Se cree que Llaryora todavía está a tiempo de recuperar la confianza de los vecinos que le garantizaron la victoria en el 2023. Passerini, sin ambiciones electorales a la vista, no está dispuesto a quedar como el intendente «que la chocó». «Tuvimos que pagar la cuenta de la campaña de Martín», dijo un concejal: «Merece que se lo reconozca», aseguró.









