Por Gastón Gracia Daponte (especial para HDC)
Durante el segundo mandato del gobernador Juan Schiaretti (desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 16 de octubre de 2019) se sancionaron 382 leyes, de las cuales 260 fueron enviadas por el Poder Ejecutivo, lo que representa un 68% del total de la producción legislativa.
En materia de normas aprobadas por legisladores, el oficialismo de Unión por Córdoba encabeza las estadísticas con 80 normas sancionadas; seguido con nueve del bloque de Propuesta Republicana (PRO) e igual número de Córdoba Podemos. En tanto, la Unión Cívica Radical (UCR) consiguió la aprobación de siete normas; el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) sancionó cuatro leyes de su autoría, mientras que el Frente Cívico solo consiguió que le avalaran tres normas. Por su parte, Encuentro Vecinal Córdoba (EVC) es el único bloque opositor que no consiguió el consenso para sancionar ninguna ley. En forma conjunta, se aprobaron un total de 32 leyes con el acuerdo de casi todos los espacios políticos de la Legislatura provincial. En promedio, se sancionaron casi 9 leyes por mes.
Los distintos bloques de la Cámara presentaron durante este período un total de 458 proyectos de ley, de los cuales 241 corresponden a UPC que encabeza las posiciones, seguido por la UCR con 150; tercero asoma el PRO con 78 proyectos de ley; cuarto queda Córdoba Podemos con 71; quinto el FIT con 56; EVC posee 52 iniciativas; sexto el Frente Cívico con 46; y el séptimo lugar es para el PTS, con tan solo 16 proyectos de ley. En forma conjunta, se presentaron 77 iniciativas de ley.
En cuanto al nombramiento de funcionarios y magistrados del Poder Judicial, Schiaretti envió a la Legislatura de Córdoba para su posterior aprobación, respetando el orden de mérito establecido por el Consejo de la Magistratura, un total de 341 designaciones. La más importante y polémica de estas nominaciones fue, sin lugar a dudas, la de Luis Angulo que ya forma parte del Tribunal Superior Justicia (TSJ).
Si bien disminuyó en forma notable la injerencia del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo en 2018, sigue manteniendo una fuerte imposición durante este último año. La Unicameral había cerrado su gestión a mitad de mandato, en diciembre de 2017, con casi el 70% de las leyes iniciadas por el Gobernador, convirtiendo al Ejecutivo en el gran legislador.
El rol opositor en la Unicameral quedó totalmente desvirtuado durante este último período legislativo. El interbloque de Cambiemos, compuesto por la Unión Cívica Radical (UCR), el Frente Cívico (FC) y Propuesta Republicana (PRO) fue un aliado del gobierno en temas determinantes para la gestión del gobierno de Schiaretti. Cambiemos en Córdoba pagó en la Unicameral el acompañamiento que el titular del Centro Cívico le brindó al presidente Mauricio Macri.
Los legisladores opositores cuentan con una herramienta constitucional para controlar al Poder Ejecutivo: los pedidos de informes. Pese a ser una función consagrada en nuestra Carta Magna, el Gobierno se niega sistemáticamente a ofrecer respuestas sobre los actos de la gestión y el destino del erario público.
Durante este último mandato del gobernador Schiaretti, se presentaron un total de 1.771 de los cuales se aprobaron tan solo cinco; cuatro en 2016, uno en 2017; y ninguno durante 2018 y 2019. Asimismo, se archivaron 503 por contar con una respuesta del Poder Ejecutivo antes de ser aprobados en el recinto. Del total de indagatorias, 870 pertenecen al bloque unipersonal de Aurelio García Elorrio, siendo el espacio opositor que más información le solicitó al Gobierno. Otro dato revelador: un solo legislador reúne la mitad de los pedidos de informes mientras que el resto se reparte entre los 25 parlamentarios que componen siete bloques opositores. En detalle, 313 pertenecen a la UCR; 202 a Córdoba Podemos; 99 al Frente Cívico; 69 al FIT; 56 al PRO; y tan solo 28 al PTS, con un pobre desempeño en una de las funciones más importantes que tienen los legisladores opositores. En forma conjunta, los legisladores presentaron 61.
Desde la primera gestión del gobernador Juan Schiaretti en 2007, comenzó a utilizarse como una errónea metodología para contestar los pedidos de informe que los diferentes ministros asistan a las comisiones para responder personalmente las dudas de los parlamentarios y, seguidamente, los proyectos son enviados a archivo por contar con respuesta, pero ésta en muchas ocasiones, no está respaldada con documentación oficial. Dentro de la función de control también se encuentran las interpelaciones, figura en desuso desde hace muchos años, que consiste en convocar a los ministros para que asistan al seno del recinto legislativo, donde deberían dar respuestas pero ocurre lo mismo que con los pedidos de informe en escenarios menos expuestos de la Unicameral. En este período, fueron presentados 95 pedidos de interpelación a distintos funcionarios, de los cuales se aprobó uno pero con la figura de pedido de informes y se archivaron 32 cuando los legisladores obtuvieron alguna clase de respuesta oficial o la visita del funcionario a esa especie de reuniones secretas que instituyó el Poder Legislativo.
Massei, una interpelación que no fue
El caso más resonante de 2018, fueron los reiterados pedidos de interpelación al ministro de Gobierno y Seguridad, Juan Carlos Massei, por la inexplicable situación de las fuerzas policiales de la Provincia, que incluyó la renuncia del secretario de Seguridad, Diego Hak, en medio de denuncias de complicidades y relaciones con el narcotráfico junto a la revelación de un documento interno de la Policía provincial que exponía el faltante de 1.500 armas después de haberse conocido que una de ellas había sido utilizada en el resonado western ocurrido en Nueva Córdoba meses atrás.
Por la fuerte presión política y pública, Massei concurrió a la Legislatura pero no para que lo interpelaran, sino para hablar en privado con los legisladores opositores. Así, la sociedad cordobesa no pudo observar si los legisladores opositores cumplieron con su función ni pudo conocer las repuestas del responsable de la seguridad en Córdoba. Todo quedó en dimes y diretes.









