En el marco de la reciente reglamentación que prohíbe el uso recreativo de celulares en los establecimientos municipales de nivel inicial y primario, la secretaria de Educación de la capital, Alicia La Terza, dialogó sobre cómo se implementará el nuevo protocolo, el rol clave de las familias y por qué la medida busca proteger el tiempo pedagógico sin esconder una realidad inevitable.
Hoy Día Córdoba: ¿Cómo se están preparando para aplicar la nueva ordenanza?
Alicia La Terza: Me parece fundamental aclarar que lo que se prohíbe es el uso recreativo de los celulares dentro del establecimiento. La norma es muy clara y contempla excepciones: se habilita el dispositivo para el uso pedagógico planificado, por razones de salud, o como una herramienta de apoyo para estudiantes que presenten alguna discapacidad o necesidades educativas especiales. También se permite en casos de emergencia, seguridad o fuerza mayor. Respecto a la preparación, estamos diseñando un esquema integral que no se limita a la prohibición, sino que acompaña a las instituciones en la transición.
HDC: ¿Se bajará un protocolo o cada escuela tendrá margen de autonomía para adaptarlo a su realidad institucional?
ALT: Nosotros vamos a emitir un protocolo general que contiene toda la información técnica y los lineamientos de la ordenanza. A partir de esa base, la idea es que cada escuela trabaje sobre sus propios Acuerdos Escolares de Convivencia. Cada institución ya cuenta con una resolución y una dinámica propia para estos acuerdos, los cuales se construyen de manera comunitaria con las familias y los alumnos. Lo que se va a hacer ahora es rever esos acuerdos para incluir formalmente las pautas de esta ordenanza. Pero además de lo normativo, el protocolo prevé un fuerte trabajo con los padres en lo que respecta a la sensibilización y concientización sobre el uso de las pantallas.
HDC: ¿Habrá capacitaciones durante este proceso?
ALT: Vamos a activar dos líneas de capacitación diferenciadas. La primera estará apuntada directamente a los equipos de conducción y apoyo: directores, supervisores y los profesionales de los equipos interdisciplinarios. Con ellos se profundizará en la prevención de la violencia y la gestión institucional del cuidado de los entornos digitales. La segunda línea será para el cuerpo docente, focalizada en la formación en ciudadanía digital para el nivel inicial y primario. Queremos brindarles fundamentos y aportes para una enseñanza situada y crítica, de modo que cuando el celular sea requerido en el aula, responda a un criterio pedagógico sólido. Nuestras escuelas ya vienen trabajando hace años con robótica y tecnología, por lo que el desafío no es técnico, sino de abordaje.
HDC: Teniendo en cuenta que las escuelas municipales de la ciudad de Córdoba suelen insertarse en la periferia, con contextos socioeconómicos vulnerables, ¿era un problema el uso del celular?
ALT: Hoy por hoy, el celular no constituye un problema grave. No todos los niños llevan celulares a clase; suele ser una herramienta de aquellos cuyos papás trabajan o de quienes se encuentran en una situación económica un poco mejor que otras. Sin embargo, la ordenanza atiende a una realidad social generalizada. El Concejo Deliberante busca resguardar la educación municipal entendiendo que regular el dispositivo es una herramienta válida para proteger el tiempo pedagógico, la atención y el bienestar estudiantil. Aun así, la ordenanza es taxativa: el teléfono debe permanecer apagado, guardado y fuera del alcance de la vista, a menos que medie una actividad pedagógica planificada, como los juegos matemáticos o los contenidos de educación financiera, un área donde somos pioneros desde el nivel inicial.
HDC: ¿Han previsto alternativas lúdicas o de convivencia en los recreos?
ALT: Ese espacio ya está planificado pedagógicamente por los docentes. Contamos con programas de ajedrez social, juegos tradicionales marcados en los patios como el tejo, juegos con soga, el elástico y el fenómeno actual de las figuritas. También promovemos actividades como el «aula al aire libre», la lectura de cuentos y el acceso a libros. El recreo es parte del proyecto educativo, no un bache de tiempo libre. Por eso creemos que la aplicación de la norma no va a ser traumática dentro de los establecimientos.
HDC: ¿Y las familias? Porque va a ser clave su acompañamiento…
ALT: El verdadero desafío está en el hogar. Los alumnos pasan cuatro horas en la escuela y el resto del día están en sus casas. Por eso queremos usar el impulso de esta ordenanza para trabajar fuertemente con las familias. Buscamos que los propios niños, que muchas veces son los primeros educadores de sus padres, lleven el mensaje a casa. A veces exigimos pautas, pero los chicos en sus hogares encuentran a los adultos conectados al teléfono en la mesa durante el almuerzo o la cena. O vemos mamás que suben a los niños al cochecito con una tablet como si fuera una niñera digital. Vamos a dar nuestro aporte para regular esas conductas adultas y propiciar el diálogo familiar.
HDC: Algo parecido a lo que, 15 años atrás, ocurrió con el reciclado…
ALT: Exacto. Ya tuvimos una experiencia exitosa con el reciclado, donde los chicos educaron a las generaciones mayores; o antes, con el uso del cinturón de seguridad en los autos, ¿se acuerda? En definitiva, apostamos a la misma política con los entornos virtuales.
HDC: Apuntando en todos esos casos a adaptarse a los tiempos que se viven…
ALT: Es que la escuela no puede retirarse del mundo digital; esa es la realidad porque allí habita la infancia y no lo podemos esconder. Nuestra responsabilidad irrenunciable como Estado y como educadores es estar presentes, ofrecer orientación a los adultos, enseñar criterios y, sobre todo, construir condiciones de cuidado para nuestros niños.
HDC: Con tanto por hacer, ¿se va a llegar bien con los plazos?
ALT: La fecha tope establecida es el 15 de agosto. Tras el receso invernal emitiremos los memos oficiales para que las escuelas terminen de pulir sus proyectos. De todos modos, la escuela que resuelva sus acuerdos de convivencia antes, ya puede empezar a implementarlo; no es necesario esperar al límite.
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