En el marco del ciclo Democracia y Desarrollo, organizado por el grupo Clarín en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), el gobernador Martín Llaryora expuso sobre el rol de los estados provinciales en la atracción de inversiones y planteó reparos respecto al ritmo de generación de empleo del actual modelo nacional.
Durante el panel «Rol de las provincias en la generación de los cambios», que compartió junto a sus pares de Entre Ríos, Catamarca, San Juan y el jefe de Gobierno porteño, el mandatario cordobés contrapuso la gestión fiscal de su provincia con la estrategia de la administración central. Al respecto, sostuvo que Córdoba sostiene un superávit fiscal «orientado a la inversión productiva y no mirado como un fin en sí mismo«, destacando las obras de infraestructura y la seguridad jurídica como ejes estratégicos para el sector privado.

Transición económica e impacto en el empleo
Aunque valoró los «nuevos vectores de crecimiento» del país —como la minería, el litio y el sector hidrocarburífero— y recordó la adhesión de Córdoba al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Llaryora advirtió que esos rubros no absorben mano de obra a la velocidad que exige la coyuntura.
En ese sentido, marcó las siguientes definiciones sobre la coyuntura productiva y laboral:
Contención a sectores vulnerados: Enfatizó la necesidad de implementar medidas de acompañamiento para la clase media y los trabajadores que pierden sus puestos en el marco del cambio de modelo.
Defensa del capital científico: Defendió la inversión en tecnología y educación universitaria, señalando que «no hay que destruir ni castigar el capital científico» que históricamente diferenció a la Argentina.
Infraestructura y radicación industrial: Ponderó el tendido de conectividad, redes eléctricas y gasoductos como el cimiento que permitió la expansión de los parques industriales en suelo cordobés.









