El Gobierno nacional impulsa la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, una medida que reabre el debate sobre el sistema de advertencias nutricionales que rige actualmente en los alimentos y bebidas comercializados en el país. La iniciativa busca dejar atrás los tradicionales octógonos negros que señalan el exceso de azúcares, sodio, grasas y calorías para dar paso a un nuevo esquema de información destinado a los consumidores.
La propuesta ya comenzó a discutirse en el Congreso y genera posiciones encontradas entre distintos sectores. Mientras desde la industria alimenticia respaldan la eliminación de la normativa vigente, organizaciones vinculadas a la salud pública y a la defensa de los consumidores manifiestan su preocupación por la posibilidad de que se debiliten las herramientas de información nutricional.
Desde la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), su presidenta, Carla Martín, sostuvo que el sector nunca cuestionó el objetivo de la ley, sino el mecanismo elegido para informar al consumidor. Según explicó, el actual sistema de octógonos presenta limitaciones porque no permite diferenciar productos con distintos perfiles nutricionales dentro de una misma categoría.
Como ejemplo, señaló que dos alimentos con diferencias significativas en su contenido de grasas saturadas pueden exhibir exactamente el mismo sello de advertencia, lo que, a su entender, impide que el consumidor conozca con precisión las diferencias entre ambos productos.
Martín afirmó además que la ley establece una metodología de evaluación que no admite modificaciones parciales, por lo que consideró que la única alternativa para avanzar hacia un nuevo esquema es derogar la legislación vigente y debatir un modelo diferente.
La dirigente también cuestionó la eficacia del etiquetado frontal para modificar los hábitos de consumo. Según datos citados por la entidad empresaria, una mayoría de los consumidores no basa sus decisiones de compra en los octógonos negros, sino en otros factores como el precio y la educación alimentaria.
En ese sentido, sostuvo que la industria ya venía desarrollando acciones para reducir nutrientes críticos y avanzar en la autorregulación de la publicidad antes de la entrada en vigencia de la ley, en coordinación con las autoridades sanitarias.
Otro de los ejes del debate pasa por la armonización de las normas dentro del Mercosur. Desde COPAL consideran necesario avanzar hacia un sistema común de etiquetado que evite diferencias regulatorias entre los países del bloque y reduzca los costos que implica adaptar los envases para cada mercado.
Como referencia, el sector empresarial destaca el modelo implementado por Brasil, al que considera una alternativa más flexible y basada en evidencia técnica, aunque reconoce que a nivel internacional existen más de 60 sistemas distintos y todavía no hay consenso sobre cuál resulta el más efectivo.
Mientras tanto, la discusión avanza tanto en el Congreso como en las mesas de negociación del Mercosur. Uno de los principales desafíos será definir un esquema de transición que permita reemplazar la normativa vigente sin generar un vacío regulatorio y garantizando que los consumidores continúen accediendo a información clara sobre la composición nutricional de los alimentos.
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