La organización Fundeps (Fundación para el Desarrollo de Políticas Públicas) ha expuesto en un informe reciente cómo la industria tabacalera utiliza las redes sociales para promocionar de manera ilegal dispositivos de vapeo y bolsas de nicotina. Esta estrategia publicitaria apunta de forma directa a captar a las nuevas generaciones, vulnerando las normativas vigentes en el país. Nayla Palacios, antropóloga y encargada de proyectos en el área de salud de Fundeps, detalló en una entrevista cómo se llevó a cabo esta investigación y cuáles son los alarmantes hallazgos sobre las tácticas de las tabacaleras en el entorno digital.
El tabaquismo continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades crónicas no transmisibles, las cuales representan la principal causa de muerte en Argentina. Sin embargo, la preocupación se acrecienta al observar las edades de inicio en el consumo. Según explica Palacios, «sabemos que la edad de consumo de productos de tabaco y nicotina se sitúa entre los 12 y 15 años, con lo cual es un problema que afecta a la salud de adolescentes y jóvenes y encontramos que la industria tabacalera viene a proponer productos emergentes como las bolsas de nicotina y los cigarrillos electrónicos o vapeadores como propuestas atractivas y así captar una nueva generación de consumidores«. En ese sentido, las estrategias de marketing resaltan valores como la modernidad y la libertad.

Para analizar esta situación, Fundeps realizó un monitoreo centrado en Instagram durante dos meses, rastreando contenidos mediante palabras clave. El marco legal que ampara esta investigación es la Ley Nacional de Control de Tabaco (Ley 26.687). Aunque la industria suele buscar grises legales, Palacios es tajante sobre el alcance de la norma y aclara que «la ley efectivamente prohíbe la publicidad en medios digitales, internet y medios de comunicación tradicionales«. De igual manera, precisa que la legislación «no dice redes sociales, por eso la industria se agarra de este nuevo canal de comunicación».
Durante el relevamiento, el equipo de Fundeps detectó 69 publicaciones que infringían directamente la Ley Nacional de Control de Tabaco. Los resultados cuantitativos demuestran una clara redirección de los recursos de las tabacaleras hacia los nuevos dispositivos, ya que, como indica Palacios, “nueve de cada 10 publicaciones que encontramos promocionan estos productos emergentes”. Además, la especialista advierte sobre la impunidad con la que se realizan estas acciones, señalando que «la mayoría de estas publicaciones son publicidad directa, la forma obvia y evidente de la publicidad, donde se promociona el producto concreto, donde hay mensajes promocionales y eslogans, con invitación a comprar y a probar».
Palacios destaca que están perfectamente orientadas al público joven. “Utilizan posteos colaborativos con celebridades locales, como periodistas deportivos, reconocidos, con miles de seguidores en Argentina, modelos, comediantes y diferentes figuras públicas que colaboran con las marcas y que como son reconocidos, además replican el contenido en sus cuentas”.

Quién debería controlar
La autoridad de aplicación de la Ley de Control de Tabaco es el Ministerio de Salud de la Nación. A pesar de que existen canales para denunciar estas infracciones, las respuestas estatales han sido insuficientes o nulas. Palacios relató un caso emblemático que involucra a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y a la marca de cigarrillos electrónicos Vaporesso: «esta marca es una marca de cigarrillos electrónicos que ha tenido un convenio de patrocinio con la la AFA, previo al mundial y durante el mundial». Ante esto, desde la organización realizaron una presentación formal, pero la respuesta fue nula: «nosotros ahí hicimos una denuncia administrativa por mesa de entrada y no obtuvimos ninguna respuesta y tampoco vimos una sanción efectiva para la AFA, porque los contenidos siguieron circulando”, explicó la antropóloga.
Esta falta de control estatal se vuelve aún más crítica tras los recientes cambios regulatorios de marzo de 2026, donde nuevas resoluciones del Ministerio de Salud y disposiciones de la ANMAT derogaron la prohibición de comercialización de estos productos, aunque mantuvieron estrictamente la prohibición de su publicidad. Palacios expresa su preocupación sobre el escenario actual.
Ante las denuncias presentadas directamente a la plataforma Instagram (Meta), la respuesta de la empresa tecnológica fue ocultar el contenido para menores de 18 años, pero permitiendo que siga circulando para los adultos. Para Fundeps, esto es insuficiente porque la ley nacional prohíbe la publicidad de manera absoluta, sin importar el rango etario o si el contenido es orgánico o pagado.
Finalmente, Palacios enfatiza la necesidad de desmitificar el consumo de estos nuevos dispositivos, un esfuerzo plasmado en el informe «Juventudes Capturadas» (publicado en 2026) y en el portal web «menos humo, más data», desarrollado junto a otras organizaciones como Crea y Proyectos Quarter. La especialista advierte que «la evidencia demuestra que son tanto o más perjudiciales para la salud y por eso tenemos que exigir al Estado que vigile y que priorice la vigilancia de estos productos que acaba de habilitar». Consultada sobre si hay una tendencia a pensar que el vapeo es menos dañino que el tabaco, Palacios sostiene que efectivamente, la industria busca eso. “Hay toda una industria estratégica que está buscando instalar ese mensaje”, concluye.










