Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) detectó la presencia del herbicida Glifosato y de su principal producto de degradación, el ácido aminometilfosfónico (AMPA), en muestras de saliva humana. Se trata del primer estudio a nivel mundial que logra identificar estas sustancias a través de este tipo de muestra biológica.
El trabajo fue realizado por la investigadora Iohanna Filippi, del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa, UNC-Conicet), y analizó muestras obtenidas en 2019 a habitantes de una ciudad ubicada en la zona núcleo agrícola de la provincia de Córdoba, donde el uso del herbicida es frecuente.
La investigación incluyó a 35 voluntarios: 15 aplicadores de agroquímicos y 20 personas sin contacto laboral directo con el sector. Además de analizar sangre y orina, el equipo incorporó un método innovador: el estudio de saliva.
Los resultados mostraron una alta frecuencia de detección del herbicida. En las muestras de saliva, el glifosato apareció en el 100% de los aplicadores y en el 65% de las personas sin exposición laboral directa. En tanto, el residuo AMPA fue identificado en el 47% de los trabajadores y en el 5% del grupo no ocupacional.
El estudio, publicado en la revista científica Environmental Advances, también reveló que las concentraciones promedio en saliva fueron de 2,86 nanogramos por mililitro en trabajadores y de 0,38 en el grupo sin exposición directa. Para garantizar la precisión de los resultados se empleó cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, una técnica de alta complejidad utilizada para detectar compuestos en concentraciones muy bajas.
“Encontramos niveles de glifosato en saliva más altos que los reportados en estudios basados en orina o plasma. Este fenómeno aún no tiene una explicación clara”, señaló Filippi, integrante del Grupo de Epidemiología Ambiental del Cáncer y otras Enfermedades Crónicas en Córdoba (GEACC).
El hallazgo abre nuevas posibilidades para estudiar cómo se distribuye el herbicida en el organismo humano. Además, podría facilitar los monitoreos epidemiológicos, ya que la toma de saliva resulta mucho menos invasiva que la extracción de sangre o la recolección de orina.
El Glifosato es el herbicida más utilizado en Argentina y su uso está estrechamente ligado al modelo de siembra directa. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasifica como “probablemente carcinógeno para los humanos” (Grupo 2A), al considerar que existe evidencia limitada de su relación con ciertos tipos de cáncer, como el linfoma no Hodgkin.
No obstante, la investigadora aclaró que el trabajo tiene carácter descriptivo y representa una “foto del momento” sobre la exposición al agroquímico. “No podemos determinar con este estudio qué efectos concretos puede producir en la salud de las personas en las que se detectó el plaguicida; para eso se necesitan más investigaciones”, explicó.
Según los cálculos realizados por el equipo científico, si se considera únicamente la alimentación como vía de exposición y se toman como referencia los niveles detectados en orina, las cantidades estimadas no representarían un riesgo para la salud de la población de acuerdo con parámetros internacionales.
Aun así, los investigadores advierten que el monitoreo continúa siendo clave, especialmente en regiones agrícolas donde el uso del herbicida es habitual. En ese contexto, el análisis de saliva podría convertirse en una herramienta más sencilla y accesible para seguir de cerca la exposición de trabajadores y comunidades rurales a estos compuestos.
Este nuevo enfoque científico, sostienen desde la UNC, permitirá avanzar en el conocimiento sobre los efectos de los agroquímicos en la población y fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria en zonas productivas.









