Desde Hoy Día Córdoba hablamos con María Emilia Ruiz, licenciada en Trabajo Social y promotora de la campaña “Cuida conmigo”, una iniciativa que busca visibilizar las maternidades atravesadas por la discapacidad y promover redes de acompañamiento para que el cuidado deje de vivirse en soledad.
La iniciativa nació en el marco de la «Red de Mujeres Hacer vidas cuidando», un espacio donde comenzaron a poner en palabras sus maternidades atravesadas por la discapacidad. “Sentimos una necesidad urgente de compartir los cuidados”, explicó Ruiz.
Esa urgencia se transformó en acción colectiva: visibilizar experiencias que suelen quedar puertas adentro para que la sociedad comprenda qué implica sostener estos cuidados y, a partir de eso, se involucre.
Desde hace seis años, la campaña adopta distintos formatos: textos, ilustraciones y, más recientemente, producciones audiovisuales realizadas por las propias madres.
Doble invisibilidad
Uno de los ejes centrales es la idea de invisibilidad. Por un lado, las personas con discapacidad aún enfrentan barreras sociales; por otro, quienes cuidan, en su mayoría mujeres, quedan también fuera de reconocimiento.
“Estamos dedicadas a una tarea que nadie ve”, señaló Ruiz. Esa falta de visibilidad no es solo simbólica: implica que el desgaste físico, emocional y económico no es dimensionado socialmente.
A esto se suma la “doble invisibilidad”: detrás de la falta de reconocimiento hacia las personas con discapacidad, también queda oculta la vida de quienes sostienen ese cuidado cotidiano. El cuidado, en estos casos, es permanente. Noches sin descanso, múltiples terapias, internaciones domiciliarias y reorganización total de la vida laboral son parte de la rutina.
“No es una situación de días, sino de años”, explicó Ruiz. La sobrecarga suele recaer casi exclusivamente en las madres, en un contexto donde el cuidado está profundamente feminizado. Cuando los apoyos fallan (transporte, escuela, terapias), son ellas quienes cubren esos vacíos. “Somos el comodín cuando algo no funciona”, resumió.
Además, en un contexto económico marcado por el ajuste del gasto público y la reducción de programas sociales, las políticas de cuidado y discapacidad atraviesan un escenario de desfinanciamiento y discontinuidad.
“Cada ausencia institucional la cubrimos nosotras”, advirtió Ruiz. La frase sintetiza una dinámica extendida: cuando el sistema no responde, son las familias, y principalmente las madres, quienes absorben esa falta con más tiempo, más trabajo no remunerado y mayor desgaste.
En este marco, las redes comunitarias aparecen como una respuesta urgente ante un Estado que, según advierten desde la campaña, llega cada vez menos.
Abrir conversaciones para construir redes
Frente a este escenario, la campaña propone un gesto concreto: abrir conversaciones. Esto implica habilitar el diálogo en espacios cotidianos y animarse a preguntar, escuchar e involucrarse.
“Muchas veces lo que aparece es el ‘no sé cómo hacerlo’. Pero el primer paso es no correrse”, explicó Ruiz. La invitación es construir vínculos desde el respeto y la disposición a aprender.
En ese camino, los grupos de pares cumplen un rol clave. Compartir experiencias con otras mujeres en situaciones similares permite alivio, contención y nuevas formas de pensar el cuidado.
La propuesta también busca correrse de miradas simplificadoras: “No queremos ser ni víctimas ni heroínas”. El objetivo es reconocer la complejidad de estas experiencias y promover una corresponsabilidad social del cuidado. “Cuidar con otros nos expande”, resumió Ruiz, al plantear un horizonte donde el cuidado sea compartido y recíproco.
La campaña pone el foco en el buen trato como una forma concreta de cuidado. No se trata solo de actitudes individuales, sino de prácticas sociales: mirar, incluir, preguntar y tratar como pares a las personas con discapacidad.
“Una mirada amorosa también alivia”, sostuvo Ruiz. Ese gesto, aunque simple, puede transformar la experiencia cotidiana de quienes cuidan.
Una masterclass para aliviar la carga
Como parte de las acciones, el 20 de marzo realizaron una masterclass gratuita donde compartieron herramientas y experiencias para aliviar la carga del cuidado y pensarlo colectivamente. El contenido continúa disponible de forma abierta:
Además, la campaña recibe aportes para sostener sus producciones audiovisuales, que funcionan también como espacios de expresión y salud mental para las participantes.
En el marco de estas acciones, el viernes 17 de abril se realizará un taller intensivo virtual para madres y cuidadoras titulado “¿Cómo fortalecer tu propia red?”. La actividad será de 18 a 20 horas, en modalidad online, y estará orientada a brindar herramientas concretas para construir y sostener redes de apoyo en el cuidado cotidiano.
Salir de la soledad
El mensaje hacia otras madres es claro: buscar a otras, compartir lo vivido y salir del aislamiento. “Encontrarse con pares es el primer paso”, sostuvo Ruiz.
Ese intercambio no solo alivia, sino que permite transformar la experiencia individual en una construcción colectiva.
El horizonte de “Cuida conmigo” es que el cuidado deje de ser una carga solitaria y se convierta en una responsabilidad compartida, donde también quienes cuidan puedan, finalmente, ser cuidadas.














