Tras la publicación de la Resolución 284/2025 del Ministerio de Educación, que crea la categoría de “Antecedentes meritorios institucionales”, comienzan a surgir iniciativas pedagógicas que buscan inscribirse en este nuevo reconocimiento oficial. Entre ellas se destaca un proyecto orientado a fortalecer la lectura en voz alta en la modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos.
La normativa, difundida el 22 de octubre de 2025, establece un marco para reconocer funciones docentes que contribuyan a la calidad educativa, promuevan la innovación pedagógica, impulsen la participación estudiantil y consoliden la integración de la escuela con la comunidad. La medida se enmarca en el Programa TransFORMAR@cba, creado por Resolución Ministerial Nº 452/2024, como parte de una política de innovación curricular y didáctica en todos los niveles del sistema.
En ese contexto, la profesora y licenciada en Lengua y Literatura Stella Navarro Cima presentó el proyecto “Clínica teatral para adultos en escolaridad. Producción de textos orales y escritos aplicados a la mejora de la lectura en voz alta. Formación de ‘lectoactores y lectoactoras’”, del cual es autora.
La propuesta está destinada a estudiantes jóvenes y adultos que transitan su escolaridad en busca de una segunda oportunidad educativa. El eje central es el trabajo sistemático durante todo el ciclo lectivo en la producción de textos orales y escritos, con especial énfasis en la lectura en voz alta como herramienta para fortalecer capacidades cognitivas, expresivas y comunicativas.

Según explicó la docente, en diálogo con Hoy Día Córdoba, la iniciativa apunta a formar “lectoactores y lectoactoras”: estudiantes capaces de apropiarse de los textos literarios a través de técnicas de teatro leído, radioteatro y el uso de recursos tecnológicos actuales. La literatura funciona como base pedagógica, a partir de la cual se desarrollan prácticas que integran interpretación, expresión corporal y oralidad.
Navarro Cima, quien además se desempeña como gestora cultural, ya ha impulsado experiencias similares en su institución. En el marco del 30° aniversario de la escuela donde trabaja, coordinó un proyecto anual que culminó con la presentación de tres producciones: una adaptación del cuento Ángela y Celita, de Roberto Fontanarrosa; petipiezas inspiradas en Les Luthiers, interpretadas por un grupo de estudiantes; y la actuación de un alumno adulto mayor en el rol de mimo.

Aquella experiencia, realizada sin presupuesto específico ni horas cátedra asignadas, evidenció —según relató— el potencial del teatro leído en el aula y el entusiasmo de estudiantes que, en muchos casos, no habían tenido oportunidades previas de protagonismo cultural.
La docente aguarda ahora la aprobación ministerial del proyecto para poder implementarlo de manera formal durante el ciclo lectivo. La nueva categoría de “Antecedentes meritorios institucionales” podría convertirse así en una vía para reconocer y fortalecer propuestas que, desde el aula, buscan ampliar horizontes culturales y educativos.
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