Después de 13 años en prisión, Paola Verónica Ortiz recuperará su libertad, luego de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba resolviera este martes modificar la condena a prisión perpetua que pesaba sobre ella por la muerte de su beba durante un parto ocurrido en 2012.
La Sala Penal del máximo tribunal provincial fijó una pena de 13 años, nueve meses y 26 días, el mismo tiempo que Ortiz lleva privada de su libertad. De esta manera, la condena quedó cumplida y se ordenó su inmediata liberación.
Ortiz había sido condenada por la muerte de su hija recién nacida, en un caso que desde hace años es acompañado por organizaciones feministas y de derechos humanos. La mujer tenía 29 años cuando atravesó un parto en soledad y en condiciones de extrema precariedad. La beba murió y la Justicia la encontró responsable de homicidio agravado por el vínculo.
El TSJ mantuvo la responsabilidad penal de Ortiz, pero consideró que correspondía aplicar circunstancias extraordinarias de atenuación, al analizar el contexto en el que ocurrió el hecho. Para el tribunal, la sentencia original no había contemplado de manera adecuada las distintas situaciones de vulnerabilidad, violencia y pobreza que atravesaban a la mujer.
Al momento del parto, Paola era madre de tres hijos, no había terminado sus estudios primarios, no tenía un empleo formal y vivía en una habitación prestada. Además, había atravesado situaciones de violencia física, sexual, económica y psicológica y contaba con escasas redes de contención.
La decisión del máximo tribunal provincial llegó después de una revisión impulsada por su defensa, asumida desde 2022 por las abogadas Rocío García Garro y Julia Luna, quienes plantearon que el caso debía ser analizado con perspectiva de género y bajo estándares de derechos humanos.
Uno de los argumentos presentados buscaba cuestionar incluso que pudiera determinarse que la beba había nacido con vida. Para ello, la defensa incorporó un nuevo informe médico. Sin embargo, el TSJ no hizo lugar a ese planteo por considerar que se trataba de una discusión técnica sobre pruebas que ya habían sido analizadas.
El tribunal sí consideró otro de los planteos de la defensa y revisó la condena a partir de una perspectiva de género. En ese análisis tuvo en cuenta la historia personal de Paola, sus condiciones económicas y habitacionales, la ausencia de redes de apoyo y las situaciones de violencia que atravesaba.
También se valoraron sus condiciones psicológicas. Las pericias realizadas durante el proceso describieron una personalidad frágil e inmadura, mientras que la evaluación sobre el momento del parto señaló que se encontraba en un estado que le impedía dimensionar racionalmente el peligro.
Otro aspecto destacado fue la forma en que se había evaluado su conducta como madre. El TSJ cuestionó que la sentencia original hubiera utilizado un modelo idealizado de “buena madre” para valorar qué debía haber hecho Ortiz durante una emergencia obstétrica que atravesó sola.
El caso generó durante años un fuerte acompañamiento de organizaciones feministas y de derechos humanos. Católicas por el Derecho a Decidir y El Telar impulsaron la Mesa por la Libertad de Paola Ortiz, mientras distintas instituciones se presentaron como amicus curiae (amigo del tribunal) para respaldar el pedido de revisión.
“Gracias a la fuerza, la convicción y la decisión de Paola de cambiar su propia historia y hacer escuchar su propia voz; y a la potencia de los feminismos que demuestran una vez más que organizados podemos transformar la realidad, hoy esta historia tiene un nuevo capítulo”, expresaron desde Católicas por el Derecho a Decidir Argentina.
De esta manera, Paola Ortiz cumplió la pena impuesta por el TSJ y recuperará su libertad después de 13 años en prisión.









