En un fallo clave que ratifica lo resuelto en primera instancia, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ) dejó firme la absolución de Lucas Adrián Bustos por el femicidio de Cecilia Gisela Basaldúa. Con esta resolución, la Justicia provincial desestimó la apelación presentada por el Ministerio Público Fiscal y dio por cerrada la persecución penal contra el único imputado que tuvo la causa, cuyo trámite había sido cuestionado desde su inicio tanto por la defensa como por los propios familiares de la víctima.
Cecilia Basaldúa, una viajera y escritora de 36 años oriunda de Buenos Aires, desapareció a comienzos de abril de 2020 en Capilla del Monte, en pleno periodo de aislamiento obligatorio por la pandemia de COVID-19. Tras dos semanas de intensa búsqueda, su cuerpo sin vida fue localizado el 25 de abril cerca del río Calabalumba. Los peritajes forenses confirmaron que la joven sufrió abuso sexual y que la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento.
Poco después del hallazgo, las autoridades detuvieron a Lucas Bustos, un joven albañil de la zona que permaneció recluido en prisión preventiva durante más de dos años. Sin embargo, en julio de 2022, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Villa Dolores resolvió absolverlo por el beneficio de la duda. Aquella sentencia contó con el respaldo de los padres de Cecilia, Daniel Basaldúa y Susana Reyes, quienes junto a la querella sostuvieron que la fiscalía encabezada por Paula Kelm persiguió a un «perejil» para cerrar prematuramente el caso sin pruebas científicas ni rigor investigativo.
Los fundamentos del máximo tribunal
Al analizar el recurso de casación de la fiscalía, la Sala Penal del TSJ concluyó que la acusación no aportó elementos suficientes para revertir la duda razonable sobre la inocencia de Bustos. Entre los pilares conceptuales del fallo dictado por el tribunal se destacan:
Nulidad de confesiones policiales: El alto cuerpo determinó que las declaraciones autoincriminatorias que se le atribuyeron a Bustos en la sede policial de Capilla del Monte se obtuvieron de manera informal, bajo un contexto de coerción y sin la presencia de un abogado defensor, por lo que carecen de todo valor probatorio.
Falta de evidencia material y genética: La Justicia ponderó la ausencia absoluta de rastros de ADN, impresiones dactilares o restos biológicos y botánicos que vinculen al acusado con el cuerpo de la víctima o con la escena del crimen.
Insuficiencia de indicios: El TSJ remarcó que variables como el conocimiento del terreno por labores de campo, marcas corporales o perfiles psicológicos no constituyen elementos unívocos para adjudicar la autoría del hecho.
Irregularidades en la investigación y una causa que sigue abierta
El fallo del TSJ confirma el desvío de la línea investigativa inicial, duramente criticada por la querella. Durante el proceso oral celebrado en 2022 se expusieron diversas anomalías, entre las que sobresalen la falta de peritajes oportunos sobre un colchón ensangrentado hallado en una vivienda cercana al basural de Capilla del Monte y la demora en tomar declaración testimonial a Mario Mainardi, un expolicía que alojó a Cecilia antes de su desaparición y en cuyo domicilio se hallaron 11 muestras hemáticas que nunca llegaron a cotejarse adecuadamente.
Pese a la ratificación de la absolución de Bustos, el femicidio no ha sido archivado. Por disposición del tribunal, la causa continuará tramitándose en la Fiscalía de Instrucción de Cruz del Eje con el objetivo de encauzar las pesquisas, seguir nuevas líneas de evidencia y dar con los responsables del crimen.
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