El narcotraficante brasileño Clauvino da Silva, condenado a 73 años de prisión por los peores crímenes, aprovechó la visita de su hija en la prisión e intentó fugarse el sábado, disfrazándose de ella.
Da Silva, que estaba recluido en la cárcel Bangú 3, una de las cárceles del mayor complejo penitenciario de Río de Janeiro, se valió de la visita de su hija de 19 años y de la complicidad, al parecer, de una mujer embarazada que por estar exenta de pasar por los rayos X entró una máscara de silicona, peluca, anteojos y ropas de mujer durante el día de la visita femenina.
Los agentes penitenciarios se percataron del intento de fuga y abordaron al preso cuando se disponía a reclamar el documento de identificación dejado por su hija, quien permanecía dentro de la cárcel y después pretendía alegar que la cédula fue extraviada o entregada a otra persona por parte de los responsables del control.
La joven, identificada como Ana Gabriele Leandro da Silva, fue detenida y deberá responder ante las autoridades por el delito de facilitar una fuga, que prevé una pena de reclusión entre seis meses y dos años.









