Santa Fe dirime un conflicto ambiental que resulta crucial para la salud del principal río de Córdoba: el Ctalamochita, más conocido como Tercero. El Ministerio de Medio Ambiente de la vecina provincia intimó a la empresa Molinos Juan Semino exigiéndole que remueva una represa hidroeléctrica instalada sobre el río Carcarañá por sus consecuencias negativas sobre la fauna del lugar. Sin embargo, si bien se mostró dispuesta a “dialogar”, la firma que opera el embalse se niega a acatar la medida porque sostiene que no existen tales consecuencias sobre la fauna ictícola del río.
El gobierno santafesino le dio en realidad un mes a Molinos Juan Semino para que presentara un plan de adecuación para remover el dique, que limitaría el crecimiento de la fauna ictícola aguas arriba. Ese obstáculo afectaría al río Tercero, principal tributario del Carcarañá, ya que impediría que los peces “suban” el cauce, limitando su presencia en territorio cordobés.
Aguas abajo de la represa habitan más de 230 especies; y aguas arribas, sólo 27, con una densidad de individuos muy por debajo de lo normal”, advirtió Diego Colussi, de la Fundación Río Ctalamochita, nacida con la inquietud de repoblar el río de dorados y de otras especies que desaparecieron hace decenas de años.
Según esta fundación, la represa del molino ocasiona “un desequilibrio en toda la cuenca” y en ese sentido “afecta sobre todo al dorado, al surubí y a la boga, que migran desde el Paraná, para cumplimentar su ciclo de reproducción y de alimentación”.
El propio Ministerio de Ambiente santafesino acaba de negarle a la empresa “el informe ambiental de cumplimiento”, ya que interpreta que su represa ocasiona “un impacto negativo porque constituye una barrera física que produce alteración de la morfometría y la dinámica del río”. Argumentó que “altera la erosión, la sedimentación, la concentración de plancton y la modificación del contenido del oxígeno disuelto en aguas”. Y le dio un mes para presentar un plan que modifique la situación.
Sin embargo, Molinos Juan Semino anticipó que seguirá adelante “en la defensa de su postura legítima y razonable”. “La Provincia nunca, en 150 años de existencia de la represa, constató un supuesto daño en el medio ambiente”, argumentó la firma, y acotó que “fue hasta incluida como un ejemplo de aprovechamiento de los cursos hídricos en su plan estratégico provincial 2030, elaborado en 2012”.









